lunes, 26 de marzo de 2012

9.01.12 - Don't give a fuck [Regina - Nyt on Jo Myöhäistä]

Regina - Nyt on Jo Myöhäistä
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Este año voy a empezar décimos aniversarios de bastantes cosas; en general porque cada vez que miro atrás lo hago con más orgullo y menos vergüenza y en parte porque soy consciente de que aunque pudiese repetir mi vida esta sería básicamente siempre bastante parecida. Así que encuentro cosas que me gustaría recuperar un poquito, y para eso no hay mejor excusa que los aniversarios.

De todas formas, obviamente, hay algunos consejos que me hubiera gustado darme a tiempo. La gran mayoría son culturales: haber conocido a Amélie Nothomb más temprano, haber más caso a Las Escarlatinas en su momento, etc. En general son factores que solo una visita de un yo futuro podría haber cambiado, así que no hay mucho de que arrepentirse.

Aún así, sí que hay una frase en concreto que aunque la gente me ofrecía en lejanas alternativas, nunca se me presentó como yo la tomo ahora. El mejor consejo de la vida: Don't give a fuck.

Me hubiese gustado entenderlo a los 15 años como lo entiendo ahora: No es nada de dejar de luchar por tus sueños o de rendirse, en absoluto. Es simplemente dejar de revelarse el devenir (sí, tomo muy LCA). No existe peor sentimiento que la frustración. Incluso cuando nuestro cuerpo pierde su esencia física este acepta su destino; pero cuando es nuestra voluntad la que claudica nuestra biología nos contamina con los peores sentimientos y llegamos a explorar de rabia e impotencia, en un colapso emocional que realmente parece destruirnos por dentro. Un colapso que se produce casi siempre por querer hacerse el héroe frente a los remolinos de la desdicha universal (sí, y esto es muy Amélie Poulain).

Que las cosas te importen una mierda no implica dejar de hacer cosas de todo corazón, con justicia o con el mayor interés del mundo; es ser consciente de que a veces lo más sabio es mirar para otra parte cuando se entrometen en tu camino. Puedes aprovechar en fastidiar un poco a tus enemigos, pero nunca pienses que por enfrentarte cuerpo a cuerpo vas a conseguir detenerles mejor. Al contrario. En la mayoría de las veces es cierto que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio. Y en muchas ocasiones más pasan unos días y toda esa cólera y ansía que te forzaba a obsesionarte por algo habrá desaparecido y habrás dejado de perder contra el mundo, el sistema o contra ti mismo. Y lo que sí habrás ganado será tiempo y salud para ti.

Lo que más me gusta de mi vida actual es que lo más importante es algo que no se puede tocar y que encima contiene cientos de miles de opciones entre las que elegir. Siempre es mejor poner el arte o la ciencia antes que el amor. Y si hemos de sobrecogernos, que sea por Stendhal.