lunes, 29 de diciembre de 2008

7.02.07 (027) - Cajita de música

Untitled I - Vaka


Te gusta ajustarte las gafas y apretarlas contra la nariz. Te va a quedar la marca y me pasaré la noche observando como desaparece...
2317 segundos. 2317 pulsaciones.
¿De verdad quieres saber cuantas veces he cambiado el color de tu piel con mis labios?
Cuando montes conmigo en un carrousel no intentes abordar mi caballo. Me esconderé en la noria huyendo de tus abrazos. Solo cuando estemos en lo más alto podrás besarme. Luego tenemos que tirar todas las hojas de aquellos libros desde ahí arriba: tenemos una historia mejor que contar.
Ojalá lloviesen limones tras ese día. Sé que lloverá de verdad y si aquellas historias han de morir, por lo menos que se vayan con un buen sabor de boca.
Algún día descubriré tu sabor de buena mañana. Creo que ya lo hago solo con rozarte la piel. Pero no pienses que alguna vez podré conformarme solo con eso.
No quiero nada, pero lo quiero todo. Es algo insaciable, lo siento, te siento, como una necesidad. Procura que este círculo vicioso siga dando vueltas que sea una espiral hacia ti o enloqueceré.
Deseo tardar 10 horas en recorrer tu pecho.
Prefiero el ascensor a las escaleras: con suerte podemos quedarnos atrapados.
¡Te juro que es casualidad que por haber tardado 2 horas en probarme esto nos hayan encerrado dentro!
Lo mejor del invierno es que en tus abrigos entran dos personas.
Me prometiste besar al ritmo de una canción y escogí el Bolero de Ravel. Una versión ultraextendida además.
Perdí la cordura cuando até tu lengua con mi mirada aquella noche. Llevaba demasiado tiempo hinchando mi corazón con tus miradas, y tenía que reventar de alguna forma. Pensaba que dejarías descansar a mi cuerpo con tu bombardeo constante de palabras... Cuando noté tu lengua bajando por mi ombligo hacia abajo que nunca lograría hacerte parar. Que suerte.
Aunque me avergüenza no poder controlar el arqueamiento de mi espalda cuando he perdido el control, tus bailes por ella con los dedos, por la autopista de mi columna, me hacen soñar con quebrantar cualquier ley del universo sobre la velocidad.
Lo mejor de frenar es un impacto brusco contra tu cuerpo.
Lo mejor de la noche es cuando hay tan poca luz que solo veo con claridad una pequeña parte de cuerpo y eso me permite dividir mis sentimientos a una cifra que soy capaz de comprender. El amor entero es infinitamente incomprensible.
Tengo violentos ataques de asma desde que pienso que pasará si te irás.

Í Gær (Ayer)


No sé porqué me gusta cuando me abrazas y me cuesta respirar. Me parecia injusto que el cuerpo no pueda sentir las cosas con la misma intensidad que el corazón.
Te abrazo porque es la única forma de comerte de una sola vez.
Tu voz suena tan rotunda. Y solo tartamudeabas porque te miré a los ojos.
¿Cómo logras que tenga la colección mas grande de recuerdos que pueda existir?
Nunca me canso, ¿tus labios desprenden formol?
Experiméntame.
Tu último experimiento fue todo un éxito. El mundo de la razón me aplasta la cabeza diciéndome la hora que es, pero mis brazos no tienen ni la intención de pensar en despegarse de ti.
Cuando besé aquella gota de absenta en la comisura de tus labios no sé si fué ella o tus labios quien me emborrachó tanto.
Entiendo porqué sacas tantas fotografías. Cuando pierdo de vista tus ojos no soy capaz de apreciar los colores.
Miramos juntos al futuro, y nos tiene miedo.
¿Ya es mañana? Yo quiero que sea siempre "hoy".
Me gustan nuestros días de 32 horas
¿Que porqué grito como Tarzán cuando hundo mis dedos en tu pelo? ¿Sabes con la rapidez y energía que me lleva a otro mundo?
Cuando me autocompadecía pensaba que mi corazón estaba lleno de cráteres como un satélite, pero ahora me arde como una estrella. Amor astrofísico.
Soy la primera astronauta que nada por el espacio directa hacia el sol.
Cuando me besas me quema la ropa por dentro.
Cuando me desnudas me río porque no sé que hacía con esa ropa puesta teniendo tu piel.
He descubierto tantos caminos en tu piel... Me desoriento con facilidad, tendrás que esperar.
He descubierto mi corazón latiendo en todos los objetos de tu habitación.
Pintaste la pared de la habitación cada día de un color distinto según la forma en la que te daba el primer beso de cada día. ¿De verdad hemos creado colores que solo han existido en tu habitación?

Enfado y abrazo son antónimos.
Mi error es perdonarte hasta antes de que hayas metido la pata.
Aunque te equivoques me haces sonreir ¿que más puedo decir?
Error: Todo va bien
Mi diccionario son las 1.001 formas distintas que tienes de respirar.
Resumiste todo en una palabra: me abrazaste, me besaste y se me escapó un poco de aire de los pulmones.
Y ese gemido no viene en el diccionario y es la palabra más importante de todas.


All Alright (Todo bien)


Para Extraterrestra, Pollo, Herzeleid, Mermelada, Venus, Vinila... y para lo que fué Fragmentos

domingo, 28 de diciembre de 2008

7.02.06 (026) - Cantos rodados

Sæglópur (Perdido en el mar)

A la arena le gusta comerse mis pies cada vez que doy un paso. Luego llega la marea y me hace cosquillas. Me gusta sentir esto mientras la hoguera debora todos los apuntes de mi último año. Sé que los tendré siempre a mano, por si acaso, pero lo que de verdad he aprendido, no está escrito en ninguna parte en este planeta. En ninguna parte.

Me encantó la idea desde el primer momento. La verdad es que no sé si tiene mucho sentido, pero se supone que así lograremos que nos hagan caso, que se fijen en ellos y en lo que queremos hacer por ellos y nos ayude álguien de una vez. La gente está tan ciega...

Comenzamos nuestro viaje en esta playa, y pronto comenzamos a remotar el río cantando todas las canciones que nos sabíamos. Al final cada jornada se volvió temática sobre un autor. Recuerdo el día de Drexler porque llegamos a una pequeña aldea cerca de la frontera donde todavía no tenían siquiera electricidad, pero todos se veían tan felices... Al parecer solo se podía llegar caminando por el río, como llevábamos 3 días haciendo, y eramos los primeros visitantes en mucho tiempo (aunque si se relacionaban con la gente de otros pueblos cercanos). Ni nos llamaron turistas, simplemente eramos durante unas horas unos vecinos más. Creo que aprendí mucho de la sabiduría de esa gente pacífica perdida camino a la montaña. Aunque hecho de menos muchas cosas, a veces pienso en toda la amabilidad que puede haber entre tanta... sencillez. Aquí no existe el tiempo, como que en Occidente, solo que aquí aún vive, no como en las grandes ciudades del mundo donde parece que lo hayan asesinado.

Llegamos al gran lago tras este viaje de ocho días. Todos nos desnudamos y empezamos a nadar y bucear en él. Tal vez tras tanto caminar no nos sobraban las fuerzas, pero estabamos felices de haber llegado y haber disfrutado tanto con el viaje.

Cuando me sumergía completamente en el agua, volviamos a estar juntos durante un instante. Tu cuerpo era el fondo del lago y fluias hasta el mar.
Tenías razón y era el río más precioso que existe. Para mi siempre tendrá tu nombre.

Gobbledigook
((*Link al video original, que no se puede poner porque contiene desnudos))


Para Cristina.

viernes, 26 de diciembre de 2008

7.02.05 (025) - Arco

Ára bátur (Barca de remos)

Llevan siglos hablando de ella, siglos, y aún no se han dado cuenta. Cuando atravesó con su caballo a todos los que allí estaban, esquivándoles sin rozarles, con su pelo de casi metro y medio de largo moviendo el aire en torno a sus cascos, nadie sospechaba que era a quién habían estado esperando, a quién tantos rezos, plegarias y ofrendas habían ofrecido. Algunos hasta pensaron que se trataba de una loca q ue se había perdido o que buscaba a su amante que había partido sin avisar hacia la batalla.

Cuando llegó junto a él recogió el final de su cabello con ambos brazos y lo abrazó contra su regazo mientras se disponía a oirle hablar atentamente. Él, tranquilizado al verla a su lado, aunque temeroso de que algo de lo que fuese a pasar fuese peligroso, comenzó el discurso como siempre: abrió la tierra en dos, hizo brotar un par de boababs cerca de él y abrió un rayo de luz desde la tierra al cielo. Luego apuntó con su espada al raya e hizo el ángulo necesario para que este se desviase hasta las negras piedras de la fortaleza. Pronto, todas las nubes descendieron velozmente por el cielo, congelando y llenando de escarcha la poca hierba que había por el suelo, y al chocar con la primera de las murallas, estas se deshicieron como si estuviesen hechas de galletas de hielo. No hubo necesidad de gritar, pronto todos salieron al ataque.

Los primeros escudos mágicos repelieron a los más kamikazes, mientras que los que por el contrario eran demasiado cobardes, veían como un ataud de tierra les engullía por quedarse quietos en aquel suelo maldito. El exceso de entusiasmo o la falta de valor eran castigados por el ejercito enemigo con demasiada facilidad. Los poderosos hechizeros de la torre Este no tenían piedad de ningún gerrero, pero ella, ella avanzaba con paso lento y firme, ataviada por su precioso vestido blanco, arullando su pelo todavía contra tu regazo, hasta que su negro color empezó a resplandecer en medio del día, hasta que se hizo de noche en apenas un instante, como si el sol hubiese estallado sin avisar y solo hubiese quedado la luna en su lugar. Entonces lo dejó caer hacia su espalda, y este volvió a extenderse por la incercia, como cuando cabalgaba sobre aquel caballo, y las estrellas comenzaron a descender del cielo hasta él. Ella empezó a conjurar su canción milenaria mientras seguía andando hacia la fortaleza.

Su cabello, las estrellas y las piedras bajo sus pies descalzos empezaron a brillar hasta que el conjuro acabó tranformando toda aquella matería en un arco plateado gigante, con un hilo tan tenso que podría cortar el tronco de cualquier árbol solo con atravesarlo volando, y con un arco tan robusto como cualquier piedra de un mineral muy denso. La flecha que creó poseía propiedades que solo se podrían encontrar en cuerpos celestes de otras galaxias, y en ese momento solo tuvo que respirar fuertemente, adpotar la postura de un arquero, y este se adaptó a su cuerpo sin más. Los brujos enemigos lo veían venir, y no les costó trazar una barrera que cubriese toda la torre. Creían que sabían lo que iba a pasar.

La torre Este estaba envuelta en aquella burbuja negra que era imposible de transpasar con casi cualquier magia del planeta, pero entonces ella, en vez de soltar la flecha con su mano derecha, dejó de agarrar el arco con su mano izquierda y este salió disparado como una jabalina, adquiriendo una forma alargada y atravesando el aire a gran velocidad. El arco impactó contra la barrera, de lleno, justo en lo alto de la torre, donde estaban todos los hechizeros, y produjo un gran estello blanco. La búrbuja de oscuridad tembló y desprendió una energía tal que tiró al suelo a todos los que combatían cerca de las murallas, pero ella a penas lo sintió como una débil ráfaga de aire. Luego, aprovechando la confusión, y aún con la postura de sujetar la flecha, llevo su mano hacia sus labios, y sopló entre su dedo índice y el pulgar. Ziup. La flecha salió disparada hacia la base de la torre mientras el destello de la explosión del arco con la burbuja oscura se disipaba. Cuando los hechiceros quisieron darse cuenta, ya era demasiado tarde, la flecha brillaba cada vez más y acabo impactando contra la base de la torre Este. La implosión convirtió al instante la base de la torre en polvo y esta se colapsó sobre si misma, y mientras se derrumbaba, también lo hacían las defensas del castillo. De nuevo, en pocos segundos, la oscuridad de la noche desapareció convergiendo en sus cabellos, que aún volaban sobre el suelo, y cuando de nuevo amaneció volvió a abrazar su pelo contra su vientre.

Era ella, a la que tanto habían estado esperando, la mujer que había acabado con la Guerra de los Tres Siglos en solo tres minutos. Ella giró su cabelza, le miró, cerró los ojos, sonrió y desapareció.

Olsen olsen


Para Luthien Haruhi.

jueves, 25 de diciembre de 2008

7.02.04 (024) - Tierra

Starálfur (Un elfo mirando)

Quema, quema con mucha fuerza, y lo sabes, pero te da igual. Quieres hundir el pie en la nieve lentamente y quieres que te queme un poco los pies. Quieres respirar hondo y sentir luego la hierba y la tierra colándose húmedas entre los dedos de tus pies. Quieres dejar tu huella en los 30 centímetros de nieve, casi toda tu pierna desnuda, y luego volver corriendo a casa, junto a la hoguera, y recordar lo que ha pasado ahora frente al fuego.

Estiras un poco los brazos observando la falda de la montaña y como caería una hipotética bola de nieve rodando y haciéndose cada vez mas grande, agarrando toda la nieve que se encuentre a su paso hasta que estallaría contra algún árbol. Te dan ganas de imitarla, pero en vez de eso te concentrás en sentir la brisa que bordea la montaña y hundiendo un poco más tu pie en el suelo, agarras con los dedos un poco de tierra.

Saltas, subes las escaleras y entras en casa. Vas corriendo hacia la alfombra frente a la chimenea y posas tus piernas desnudas sobre ellas apoyándote de perfil en el suelo, con tus caderas y tus rodillas en el suelo, apuntando con los pies hacia la hoguera. Te echas una manta sobre la camiseta de tu pijama y tratas de abrazar todo el calor que puedes. Sabes que falta poco.

Efectivamente, pocos minutos después, baja él (siempre tan perezoso), y vuelve a observarte de arriba a abajo. No sabe si admitir "estás preciosa con el fuego besándote tus precisoas piernas tan de buena mañana" o si sorprenderse "¿De nuevo has vuelto a entregar tu cuerpo, durante un minuto, a toda la montaña?". Lo mejor es hacer ambas cosas, y lo sabe. Admite tu belleza pasando a tu lado y yendo hacia la cocina sin dejar de mirarte (y casi golpeándose con la puerta). Tu sonries sonrojada y satisfecha, asegurándote que tus pies ya están bien, pero de pronto él aparece con una bola de nueve y mirándote desde arriba la deja caer entre la manta y tu cuello. Intentas temblar y te sobresaltar por el frío del hielo resbalando por tu pecho, pero él salta sobre ti, te abraza, agarra tu espalda, huele tu pelo, respira del calor de tu pecho latiendo a mil por hora lleno de hielo, y lentamente con la yema de sus dedos te aparta los cristales de nieve de tu piel. Cuando tu piel esté seca, el estará preparado para mojar tu corazón a besos.

No hay mejor forma de emepzar el día, un buen saludo antes del café y el tacto de la tierra entre tus pies.

Glósóli (Sol resplandeciente)


Para San.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

7.02.03 (023) - Trigo

Ágætis Byrjun (Un buen comienzo)

Flotas en el Balcón del Movimiento y te rodea por ambos lados un extenso trigal. El viento mece los cereales con parsimoniosa suavidad, mientras que tú, agarrándote a la barandilla del balcón, lo sientes respirando en tu cara. Con el pelo volando y la falda bailando contra el viento cierras los ojos y dejas que el atardecer te queme mansamente las mejillas. Satisfecha, respiras profundamente y vuelves a tu camarote del vagón.

A pesar del viaje decidís salir esa noche, porque esas calles adoquinadas, esas farolas negras encorbabas brotando de las paredes, esas luces de feria de verano, te estaban llamando a gritos y no podías silenciarlas ni un segundo más. Vais juntas a un sitio del que habeis oído hablar, muy cerca del albergue, un lugar de trotamundos, de aventureros como los que ya no hay, de tiempos pasados, de reminiscencias de una batalla que aún se libra aunque ya perezca olvidada. En la era de la apatía en ese lugar se respira libertad como hace ya casi 40 años que no se respira en ninguna parte, porque estando allí te das cuenta que todo el mundo ha cambiado, todo menos ese local. Hasta su música suena distinta, los guitarristas parecen bailar tango sobre las cuerdas y claquet sobre la madera, los tambores parecen ser unas camas elásticas que hacen saltar al mundo con cada golpeo. La voz cascada del alegre hermitaño, la dulce voz de la joven que está realizando el viaje de su vida, el dueto que aquel tipo con sombrero cantó a contraluz se te graban en los oídos como cuando tu canción favorita hace chisporrotear tu mp3 de placer. Preo aquí no existe ningun material anómalo de por medio, el aire, el ambiente y la determinación de todos los presentes te atraviesa la piel, respiras por la piel cuando hinchas el pecho. Se acerca la gente a hablar contigo y tu no sabes como definir la amalgama de sonrisas entre "disfrutar" y "alucinar".

El pintor del cuarto taburete os ha invitado a retrataros bajo la luna, a que seais una entre los tejados, recién salidas de una ducha emocional usando el inofensivo humo de las chimeneas como cortinas de ducha. Te gusta observar como cruje las manos al hacer girar su pincel entre su índice y el corazón y luego entre el índice y el pulgar, no puedes evitar estremecerte cuando los nudillos se le afilan, como los grandes puertos de los Alpes en el horizonte, cuando parece que va a asestar el golpe definitivo a vuestro retrato, pero en realidad traza una corta y tenue línea para ir cambiando a un color más apropiado el tono de tus mejillas. El sudor que le resbala por la frente le pega algunos cabellos a esta y a una de sus cejas mientras que el resto cae sobre su ojo, un ojo a ratos perdidos en la obra y a otros directamente en tu corazón. Te agarras la falda y cruzas las piernas, y cuando la buscas a ella con la mirada te das cuenta de que lleva un rato hablando con álguien en la azotea de al lado, y lo que ahora es pintado es el vivo retrato de tu nerviosismo, has sido movimiento, música, espectadora de cuentos de libertad y ahora eres un cuadro en una oscura noche europea.

Tu mirada está totalmente perdida en el cosmos cuando tus labios tiemblan mientras los traza. Tú quieres salir mirando frente a frente al destinto, al Tiempo, a las Estrellas o al universo, él, simplemente, te besa.

A la mañana siguiente duermes sobre el vagón del tren abrazando un liezo enrollado contra tu cuerpo, con el sol calentándote la cintura y las piernas, navegando en una lancha motora sobre otro basto trigal.

Heysátan (Montón de heno)


Para Postal.

lunes, 8 de diciembre de 2008

7.01.14 - Compenetración estropeada

Llevabas un precioso vestido de estos de una sola pieza. Era rojo, naranja, verde o azul. No importaba, la única realidad es que tú te sentías agusto y te veías genial. Yo lo admiraba, ¡¡no puedes ni imaginar cuanto lo admiraba!!: lo miraba y lo volvía a mirar cuando no te dabas cuenta... Y es por eso por lo que a veces hasta me olvidaba de agarrarte la mano con fuerza.

Nos presentamos ante La Puerta juntos, ruborizados y de la mano, pensando en cómo la transpasaríamos. Yo te había prometido traerte hasta ella, yo te había hablado cientos de veces de mis sueños de llegar hasta aquí y pasarla juntos. Tú me habias concedido el sueño de viajar hasta ella y además sabía que en tu corazón latía la irrefutable determininación de querer cruzar también aquella puerta. Así que sería un viaje por mi, por ti y por los dos :)

La puerta se abrió, y lo que encontré detrás no distaba tanto de lo que yo había imaginado pero algo me abofeteó todo el cuerpo al conteplar el interior de la habitación... Sé que sentiste lo mismo porque tu mano se volvió tan fría en solo un instante...

Ahí dentro estaba todo lo que siempre había querido, se podían ver cuadros, cestos de comida, pasteles, norias, cucharas gigantes, toboganes, conejos, perros, gatos, camas, caravanas, islas desiertas, montañas... Un cuadro de una belleza incalculable se dibujaba en el tapiz del horizonte tras aquella puerta, y sin embargo no había forma humana de atravesarla.

Desconcertado, me di la vuelta y te miré de arriba a abajo. La piedad que sentía al temblar abrumado por tu belleza me hacía morir por un abrazo tuyo, pero cuanto más te quería más dificil era atrevsar aquella puerta.
Te solté. En ese momento el bloqueo del marco desapareció, pero a cambio todo lo que había dentro desapareció y no quedó más que una pantalla negra y muerta.

Me había pasado meses enseñándote el camino a aquella puerta que había visto en tantos sueños y que quería compartir contigo, que sin ti no existía, y que sin embargo era absolutamente imposible cruzarla contigo...
¿¿¡Qué había fallado!??

¿Habría sido yo al quererte? O al dejar que tú me quisieras...

lunes, 1 de diciembre de 2008

7.01.10 - Desayuno, merienda, cena y desayuno

Suena: Mercromina - El buzo
¡¡Choff!!
Caíste en mi desayuno. Sabías que no tardaría en suceder, eso te pasa por hundirte a dormir sobre las arenas de cacao. Ahora estás siendo diluida con la leche. Si la mezcla ya es empalagosa de por si, contigo lo será aún más.

No, no trates de agarrarte a la cuchara, es imposible. La fuerza centrípeta que ejerce sobre el interior de la taza es suficiente para vencer a la gravedad ¡tus brazos no tienen ninguna opción contra las leyes de la física!

Exhausa, ves a las tortitas del mercadona zambullirse en el agua. Tienen miel, pero no eres capaz de impregnarte a ellas ¡si volviesen los tiempos en los que cenaba tostadas con miel! Pero ahora soy aún más vago y me gusta tardar menos en cenar.

Luego tienes que huir de una magdalena ¡que exageración! ¡Casi no entra por la boca de la taza! Tan ancha y no da a basto, quieres pensar en empaparte de ella pero entonces caen los Golden Grahams. Puedes subirte a uno y sufear tu huida, pero tanto empaparlos en la leche lo único que logra al final es que llegue el turno del arroz inflado chocolateado y tú todavía no hayas podido alcanzar ninguno. Estos, los nuevos, los negros, son demasiado numerosos, y te ahogan, y sabes que has perdido tu oportunidad.