lunes, 17 de septiembre de 2012

9.01.14 - Para el Fin Del Mundo [Northern Portrait - The Operation Worked But The Patient Died]

Northern Portrait - The Operation Worked But The Patient Died


El Fin Del Mundo puede llegar en cualquier momento, y por eso yo estoy siempre preparado. Es como una segunda consigna tras el Don't Give A Fuck: si no puedes evitar que algo te importe, simplemente estate preparado para lo peor. Pero sin caer en el pánico y la hipocondría. O sí.

Puede ser que vayas andando por una calle -por cualquiera- con una acera no muy estrecha pero por el lado más cercano a la calzada. Y puede ser que alguien te pise, empuje, toque, estornude, asuste, asalte o te inquiete de tal forma que en un gesto muy tonto acabes inclinado contra el tráfico en el preciso instante en que uno de esos monstruosos coches de más de una tonelada pasaba a tu lado. El resultado, claro está, van desde el golpe brutal hasta la decapitación. En este caso, no estamos hablando del Fin Del Mundo si no de la Muerte. Un párrafo desperdiciado.

El verdadero Fin Del Mundo es algo que llega y nos toca afrontar antes de que consuma todo en lo que nos rodea. El Fin Del Mundo suele ser algo que sueles ver llegar lentamente a por ti. Como en Melancholia.

Aunque no soy Kirsten Dust tampoco soy el que era antes, así que no creo que afrontase el Fin Del Mundo con el rabo entre las piernas. Simplemente lo banalizaría y tal vez hasta twittearía burlándome de él mientras va llegando. Desafiante y apático, como si la cosa no fuese conmigo. Parece el camino fácil pero es mucho más que eso: es el mejor camino. Ni ser víctima del pánico, ni ser una reencarnación de la vergüenza, ni perder el control destrozando todo a nuestro alrededor. Si el Fin Del Mundo me insulta le digo que ya se calmará, si no me habla le demostraré que también tiene mucho que perder; y si aún así decide acabar conmigo no le dejaré regodearse. Cuando El Fin Del Mundo esté atravesándome, entonces a lo mejor ya sí, en el último momento, pensaría qué cosas he hecho mal y si realmente las repetiría. Tampoco cambiar el pasado, solo otorgarme un final abierto. Así cuando se acabe el mundo al menos dejaré un cliffhanger pero nunca una muerte cutre o un final cursi y tópico. Un final del que el espectador me pueda salvar... si quiere.

Sí, estaréis pensando que menuda mierda de Fin Del Mundo si sobrevives. Pero, por decirlo de alguna manera y sin querer presumir, algunos somos demasiado racionales para morirnos por tonterías así. Y encima lo dificil viene luego, cuando el cliffhanger da paso a una segunda temporada, la audiencia te perdona la vida y los remordimientos atacan. Porque puede que sobrevivir al mundo sea posible, pero, ¿Quién puede sobrevivir a la supervivencia al Fin Del Mundo? Miedo, soledad, angustia, recuerdos, nostalgia, arrepentimientos... la tortura mental de ver todo destruido; todo lo que importa y lo que no te importa. Aquí el Don't Give a Fuck no vale porque en realidad el Don't Give A Fuck es una distracción; pero si el enemigo está en ambos lados te acabas distrayendo con la realidad que te tormenta de la realidad que te tormenta. Ya sabéis, espirales de autodestrucción y esas cosas del día a día.

Quería daros algún consejo, porque me he enfrentado al Fin Del Mundo un par de veces y al final he sobrevivido. Y mi consejo es una revelación: Es que en realidad El Fin Del Mundo no existe. Nada destruye al nihilista que es consciente de que todo se puede perder y que nada para siempre.

A lo mejor en lo que estabais pensando es en La Destrucción Del Planeta. Pero eso ya será otro día.

miércoles, 25 de julio de 2012

9.01.13 - El arquitecto [DIIV - Doused]

DIIV - Doused



Rafael Kartoffel era uno de esos niños de madre española y padre alemán tan comunes desde el Segundo Éxodo, el del primer cuarto del Siglo XXI.

Desde pequeño desarrollo una capacidad excepcional por la percepción de las dimensiones, las formas y las estructuras; lo que que le llevó a convertirse en uno de los arquitectos más grandes de mediados del Siglo XXI. Pronto sus diseños arquitectónicos superaron "la concepción del arte como estructura habitable" (sic). Le llovían los premios pero también las ofertas, porque sus obras además de bellas, gráciles e imponentes también eran increíblemente fáciles de construir.

Una carrera de éxito que parecía imposible de truncar, pero que es una de esas historias olvidadas desde El Saludo.

Todo el conocimiento ganado desde aquel primer contacto con los alienígenas ha cambiado radicalmente nuestras concepciones en muchos campos. Tal vez uno puede pensar que cierta parte de la arquitectura no podía mejorar, como algo hecho por y para humanos, pero todos sabéis que no fué así y Rafael también. Desde aquel día no solo se vio incapaz de terminar ni un solo plano o boceto, si no que poco a poco su carácter se fue desfigurando.

Pronto empezó a sucumbir al peso de sus propios instrumentos y no paró de alternar tabletas y lápices buscando una forma satisfactoria de proseguir con su carrera. Sin éxito. Aún hoy a veces su familia consigue devolverle la moral; pero él sabe que en ocasiones cuando uno observa una magnificencia que nunca podrá alcanzar, más que conseguir un nuevo reto lo que contrae una enfermedad contra la que no se puede duchar y acaba dejando ciega hasta a una de las mejores mentes de las últimas décadas. Está en el ser humano volverlo a intentar, pero ya no pertenece a los humanos la capacidad de volver a triunfar.

lunes, 26 de marzo de 2012

9.01.12 - Don't give a fuck [Regina - Nyt on Jo Myöhäistä]

Regina - Nyt on Jo Myöhäistä
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Este año voy a empezar décimos aniversarios de bastantes cosas; en general porque cada vez que miro atrás lo hago con más orgullo y menos vergüenza y en parte porque soy consciente de que aunque pudiese repetir mi vida esta sería básicamente siempre bastante parecida. Así que encuentro cosas que me gustaría recuperar un poquito, y para eso no hay mejor excusa que los aniversarios.

De todas formas, obviamente, hay algunos consejos que me hubiera gustado darme a tiempo. La gran mayoría son culturales: haber conocido a Amélie Nothomb más temprano, haber más caso a Las Escarlatinas en su momento, etc. En general son factores que solo una visita de un yo futuro podría haber cambiado, así que no hay mucho de que arrepentirse.

Aún así, sí que hay una frase en concreto que aunque la gente me ofrecía en lejanas alternativas, nunca se me presentó como yo la tomo ahora. El mejor consejo de la vida: Don't give a fuck.

Me hubiese gustado entenderlo a los 15 años como lo entiendo ahora: No es nada de dejar de luchar por tus sueños o de rendirse, en absoluto. Es simplemente dejar de revelarse el devenir (sí, tomo muy LCA). No existe peor sentimiento que la frustración. Incluso cuando nuestro cuerpo pierde su esencia física este acepta su destino; pero cuando es nuestra voluntad la que claudica nuestra biología nos contamina con los peores sentimientos y llegamos a explorar de rabia e impotencia, en un colapso emocional que realmente parece destruirnos por dentro. Un colapso que se produce casi siempre por querer hacerse el héroe frente a los remolinos de la desdicha universal (sí, y esto es muy Amélie Poulain).

Que las cosas te importen una mierda no implica dejar de hacer cosas de todo corazón, con justicia o con el mayor interés del mundo; es ser consciente de que a veces lo más sabio es mirar para otra parte cuando se entrometen en tu camino. Puedes aprovechar en fastidiar un poco a tus enemigos, pero nunca pienses que por enfrentarte cuerpo a cuerpo vas a conseguir detenerles mejor. Al contrario. En la mayoría de las veces es cierto que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio. Y en muchas ocasiones más pasan unos días y toda esa cólera y ansía que te forzaba a obsesionarte por algo habrá desaparecido y habrás dejado de perder contra el mundo, el sistema o contra ti mismo. Y lo que sí habrás ganado será tiempo y salud para ti.

Lo que más me gusta de mi vida actual es que lo más importante es algo que no se puede tocar y que encima contiene cientos de miles de opciones entre las que elegir. Siempre es mejor poner el arte o la ciencia antes que el amor. Y si hemos de sobrecogernos, que sea por Stendhal.