sábado, 29 de enero de 2011

8.06.30 (100) - Young and beautiful

The Raveonettes


Es solo una cosa la que falla. Que tal vez sea la más importante de todo cuanto me importa. Pero no deja de ser un elemento de una lista inmensa. No puede ser que desde la cima de la pirámide se desborde toda la estructura. Para algo lo gordo es la base ¿no?

Somos jóvenes. Y aunque sea una excusa tópica tampoco necesitamos nada más para chutarnos de euforia. Euforia para cambiar el clima intracraneal. Cambiar nubarrones de recuerdos por atardeceres de tranquilidad y para disipar la niebla de las dudas con un incomprensible viento de poder. ¡Que todo esté a nuestro alcance! Bueno, todo menos nuestro pasado.

Si acepto que puedo seguir cambiando mi vida y que merezco algo mejor... ¿Qué pasa con el yo que está vivo en este mismo momento y todos los que ya no soy? ¿Seguimos teniendo algo de nuestro "antiguo yo"?

¿Qué sucede con sus sueños y aspiraciones? (Ahí están muchos posts borrados, muchos abortos y otros que resisten aunque me hagan parecer un imbécil) ¿El inconformismo va a ayudar a conseguirlos o el snobismo nos va a matar en el intento?

¿Y qué pasa con los recuerdos? ¿No nos resecarán? Ahora mismo me acuerdo de gente que se ha ido para siempre o no quiere volver. Y aunque pasen los años no desaparecen. Al final el mayor enemigo de la euforia es esta melancolía. Precisamente por ser joven se que me quedan quedan más y más años sin poder(te) olvidar.

PD: Bonus. Juventud, belleza... y tristeza

sábado, 22 de enero de 2011

8.06.29 (099) - And then he kissed me

Asobi Seksu


De tanto frío que hace llego tarde a la filmoteca. Una capa tras otra de ropa no hace más que demorarme y cuando me doy cuenta ya no hay autobús que me lleve a tiempo. La consternación es moderada pero ahí está. ¿Y ahora qué?

Durante el instante de duda en el que no logro generar la fuerza para cubrirme con la cuarta capa de ropa y mientras los ojos se me van por la ventana; proyecto un paseo de los que salen bien. Al principio andaré congelado, frotando las piernas entre si al andar, subiéndome la bufanda hasta metérmela en los ojos, agarrando el iPod con los mitones como si la punta de los dedos fuesen un sacrificio necesario y dando saltos al andar como si el suelo fuese el cero absoluto y tocarlo fuese un atentado termodinámico.

Cuando llegue al centro aparecerá una zona en la palza de San Agustín donde la realidad esté sin renderizar con todos los pixeles al aire y teñidos de ese verde fosforito que se usa en televisión para reemplazarlo por una imágen distinta en el susodicho render. En esta alteración cuántica estará una de esas chicas que te miran a los ojos al hablar (y que si no lo hace será por pura vergüenza), igualmente congelada pero con una lista de próximos conciertos que la hace entrar en calor, con la capacidad de responder a cualquier pregunta con más de un monosílabo y sin novio, amante, compañero de la vida, amigo con derecho a roce, amor platónico, recuerdo perdido en guerra, herida insaturable, trauma infantil, horror contemporáneo, acosador legitimado, troll sobrecontextualizado, desenmascarado admirador secreto, accidente tolerable, un irritante colega venido a más, alegría infundada, obsesión reprimida, polvo gratuito, polvo de pago, una puta espina en el reverso del corazón, un recuerdo que ella misma repinta todas las noches, la sensación de seguir con los dedos dentro del coño desde la última paja, ídolo de masas, sueño erótico justificable, fálico guilty pleasure, instinto animal rebelde, crueldad andrógina, idealización extraterrestre ni irreductibles aspiraciones asexuales. No habrá absolutamente ningún freno (ni el buen gusto con los hombres) en su cabeza para que al hablar conmigo y caerle bien, las endorfinas y la serotonina le disparen el cerebro a un estado donde las ideas se desparraman por todas las posibilidades, ya sean sexuales o asesinas; pero posibilidades al fin y al cabo.

Y con ello pasará algo; algo nuevo, una novedad, una ilusión, un algo. Que no solo de música se puede alimentar un hombre.

Y ahora me voy a ponerme mi abrigo para que al menos Yuki Chikudate cante para mi.

And then I kissed her.

martes, 18 de enero de 2011

8.06.28 (098) - Shred And Transcend

No Age



La nada constante. De la elipse entre los borrachos y los borrachos de la semana que viene no emana más que una nada constante. Se puede mal-llamar rutina pero en realidad sus materiales provienen del hastío y la frustración. La rutina es solo un canal más para su expresión.

La nada constante es esa que se evapora con el contacto de un libro, al abrir un comic, al sumergir al sujeto en una película o al envolver el universo con una canción. Por supuesto se requiere de unos materiales de alta calidad; así que no espere encontrárselos en su cine cada fin de semana.

La nada constante es por tanto pura química; y como otros procesos químicos (véase la oxidación, el envejecimiento o el amor) se puede eliminar. Pero la voluntad del eliminador es caprichosa y a veces no le vale con los anteriores agentes reductores. Y es entonces cuando la persona que no puede sonreír sufre una sobredosis de Nada y se siente desaparecer a si misma; desvaneciéndose de su existencia con su conciencia elevándose en el aire y el arte salvador cayendo en el ostracismo de la apatía. Y es entonces cuando se produce el milagro y de la más absoluta nada se crea un algo. Una lágrima o un grito de rabia.

Pero que nadie se piense que esto es algo triste; porque toda cosa, emoción o concepto tiene su antagonista. Y de la nada constante nace el sinsentido del ser humano: llenarlo todo.