jueves, 15 de enero de 2009

7.02.13 (033) - Física macroencefálica-ocular

La proporción de la cabeza respecto al pecho, por ejemplo, tanto en diámetro como en peso, seguro que es un número místico, como el número e, pi, o el número aureo, que se repite, con lo que los biólogos llamarían "belleza", por toda la naturaleza en otras proporciones fisiológicas entre otras partes del cuerpo de cada animal.

Pero esta mañana, la proporción se convirtió en un número factorial ( n x (x-1) x (n-2 ... ) y si no me hubiese sujetado la cabeza con los brazos, su peso habría hecho que se precipitase hacia el suelo incinerándose cual cometa en contacto con la atmósfera. Esto que sirva de demostración: fuerza = 1/sopor.

Soy malo recordando colores, pero estoy seguro que el ascensor y el suelo se fusionaron varias veces entre las 8 y las 10. Lo juro. O a lo mejor era un efecto de ansiedad ante el sueño. A veces me siento como un canguro con las ojeras. Las alquilaría pero me da bastante asco el tema ese de que puedan sacarme los ojos.

El lunes perdí el tren de la puntualidad en el mundo del descanso, y claro, cuando el planeta se mueve 2 horas, al final acabas luchando toda la semana contra esa diferencia. Recorres la distancia hasta el descanso, recorriendo casi la mitad del camino que te falta cada día, pero claro, ya sabemos que así nunca se alcanza el objetivo...

Al final, la física sale a borbotones por la Wikipedia y mis preocuopaciones metafísicas, tras este desfase horario, son sobre la resonancia que dejaré en el espacio tras mi desintegración: ¿ser Estrella de Neutrones o Enana Blanca? ... ¿Enana? ¿¡Enana!? ¡La monja enana!

sábado, 3 de enero de 2009

7.02.10 (030) - Platillos

Með suð í eyrum (Un zumbido en los oidos)

El mundo comienza con un piano. Es una regla inquebrantable sobre la creación del universo, todo empieza con una cuerda vibrando y haciendo la tierra temblar. Luego ya pueden llegar los estallidos, la bioquímica, las supernovas o los glockenspiels, es todo lo mismo, la consecuencia al grito de un bajo en la apertura de una canción.

Caer siempre es una actividad muy poética. Algunos creen que la magia de caer es adoptar una postura aerodinámica para alcanzar la mayor velocidad posible, pero están muy equivocados, la magia de caer es ser una onda, como una onda musical, una onda que te levanta la ropa y te hace cosquillas de la cadera al vientre, sin ningún pudor. Este oleaje es solo el comienzo de lo que es el caer. La siguiente fase sensorial es la que te obliga a estirar los brazos y luego los dedos de las manos, para abarcar el máximo oespacio posible. Para que el aire le pertenezca a uno tiene que estar en contacto con el máximo posible ¿no? Eso de la aerodinámica y las parábolas descendentes en la trayectoria son nimios placebos para unos insentados que no son capaces de sentir la ondulación de los gritos del viento y el esquí de las manos sobre las partículas del aire.

Ya tenemos dos deportes y dos artes en un mismo hobbie, pero la nutrición sensorial de verdad comienza cuando tus piernas se elevan un poco por encima de tu cabeza y sabes que es el momento de abrir los ojos. Al principio parpadeas muy rápido porque no sabes como levantar los párpados sin que estos salgan a volar y porque la luz (que crearon las guitarras al reaccionar al bajo creador del universo) te ciega hasta que tus ojos se hayan acostumbrado. Cuando la pupila se contraiga y reduzca su tamaño, podrás contemplar lo que te rodea.

Supongo que tus ojos son capaces de verlo mejor de lo que nadie pueda contabilizarlo en formas y colores. Por mucha velocidad que cojas, la caida entre las nubes te hace cosquillas por todo el cuerpo y siempre puedes apreciar los colores del cielo, que es un tapiz anaranjado, rojizo, amarillento y verdoso que es atrevasado por un arco iris color azul cielo. Poco a poco vislumbras la tierra, y puedes observar ya las primeras edificaciones: guitarras amarillas de medio kilómetro de altura, cuyas cuerdas siguen vibrando. Estiras la mano en plena caida para afinar su sonido, y todos los colores se van oscureciendo a medida que se acerca el suelo. A parecen saxofones, clarinetes, sintetizadores, otros tipos de guitarra y ahora es cuando de verdad comienzas a acelerar y las ondulaciones de tu ropa se vuelven tan caoticas que el se te descontrola el pelo flotando cotra la gravedad y pierdes los zapatos que se van flotando hacia el espacio.

Caes contra la batería, rebotas y estallan los platillos. Ya solo queda una reverberación cósmica e infinita que nunca acaba, y mientras el volumen va muriendo, caen a tu lado los acordes, las notas, las nubes, una lluvia de handmades que te entierran en el eco de la canción.

Hljómalind


Para Rin

viernes, 2 de enero de 2009

7.02.09 (029) - Caja de madera

Sé Lest (Veo un tren)

1. Aunque parece obvio, voy a avisar: Un nudo fuerte atando el delantal a la cintura. No es plan de acabar embadurnados de harina.

2. Apretar la masa con suavidad como si fuese espuma y extenderla todo lo que podais. La nube ha de quedar bien mullida y sin grumos más espesos.

3. Cuando tenga la textura deseada, espolvorear más polvos blancos por encima, para que se parezca un poco a algodón de azucar, pero de color blanco. Meterla en un recipiente grande y cerrado y calentarla en el microondas durante unos minutos.

4. Luego hay que amasar un poco la pasta de las estrellas para que coja calor y así sea más fácil de deformar con los dedos. Una vez esté lista, formar unas cuantas estrellas y pasarles un hilo resistente por dentro. Luego, quemar y cocinar un extremo del hilo y meterlo en el recipiente con las nubes cuando su interior parezca un baile de hilos de algodón.

5. Hechar con cuidado 2 hojitas de nitrógeno, 4 tabletas de oxígeno, una docena de gominolas de argón y todo el carbono de la cajita de madera en un plato y batir con fuerza. Si hay suerte el viento, sin ser muy intenso, creará suaves sonidos. Poner la mezcla en presencia de una buena tableta de chocolate y calentar la mezcla en el horno.

6. Aspirar el contenido en una bolsa de plástico transparente.

7. Cuando esté todo listo, abrir el recipiente de las nubles para que floten hasta el techo de la habitación. Voltear las estrellas si es necesario para que cuelguen del cielo. Luego, dejar escapar los susurros del viento por la habitación. Se recomienda cerrar la puerta para evitar que las nubes se condensen, que las estrellas se apaguen o que el viento cese. (Se puede dejar la atmósfera en presencia de una barra de chocolate de nuevo).

8. Dar cuerda al Totoro.

9. ?????

10. Profit!

Untitled III - Samskeyti (Anexo)


Para Alhana (modo Totoro) (en presencia de más chocolate)

7.02.08 (028) - Caja de metal

Hjartað Hamast (Bamm Bamm Bamm) (El corazón late con fuerza)

Creo que los barcos marean a todo el mundo. Se contonean bailando sobre las olas con una fragilidad increible y solo un milagro los mantiene a flote, por muy grandes que sean. Y me dan ganas hasta de rezar para que no suceda algo así, porque tú estás a bordo y si el barco se hundiese también lo haría yo aunque mis pies estén quietos y a salvo en tierra firme.

Al final lo hiciste, y tuviste que volver a irte (y van tantas ya... aunque digas que será la última vez). Lucho por aceptarlo apretando bajo el abrigo tu última caja de caramelos como si la fuerza que hago se convirtiese en algo tan intenso que tú acabases por percibirla de alguna manera y te arrepintieses de irte, apareciendo a mi lado. No voy a admitir que por eso tengo los labios tan apretados.

Observo tu barco alejarse en el horizonte y lucho para que mi mirada no se vuelva demasiado borrosa y acabe estallando. Pensé en salir corriendo en un primer instante, pero mientras supiese que estabas tan cerca mis pies eran incapaces de responder... Me pregunto si seré capaz de moverme alguna vez.

Parece que sea una estatua congelada en el puerto.

Han pasado casi 20 minutos y hay niebla, pero tu barco se sigue viendo al horizonte y mis botas ya se han hundido algo en el muelle, como afianzando mi decisión.

No me voy a mover.

Saco la caja de metal, y me siento débil por ver que no se ha abollado ni un poquito, como si esa fragilidad demostrase que no podía hacer absolutamente nada para retenerte a mi lado. Ahora quisiera que se oxidase lentamente en mi mano, que cuando volvieses fuesen solo una, y comprendieses que no te deberías marchar. Nunca. Como si una prueba física fuese a cambiar lo que las miradas y las palabras no pueden hacer.

Cuando intente moverme mi cuerpo chirriará en protesta, pero es que ¿a dónde voy a ir? Y más con esta esperanza, la esperanza de que sea la última vez que te veo partir. Se que vas a volver y tendrás que pasar exactamente por donde yo estoy ¿como me voy a mover sabiendo eso?

A lo mejor ya ha pasado una hora y tu barco no desaparece del horizonte, aunque se perfectamente que ya no debería de ser visible, ¡sé perfectamente que es imposible!, pero no desaparece... Y pierdo la conciencia de todo y me acabo viendo, ajena a mi misma, volviendo a casa. Y el barco sigue ante mis ojos, se proyecta en la pared, se queda atrapado en la pantalla, se graba en cualquier lienzo que miro, deforma todos los rostros y en todas las partes a las que voy está el barco, ya ni siquiera estás tú, solamente está el barco, y no lo soporto, quiero dejar de mirarlo... pero no puedo. Atraca a puerto. Devuélveme la vida por la boca, por favor.

Illgresi (Mala hierba)


Para Alhana (modo Spike)