domingo, 28 de febrero de 2010

8.05.05 (051) - Death to Los Campesinos!

Los Campesinos!


Tarda un poco en comenzar. Pero ya está Marzo aquí. Febrero lo va a dejar bien encajado con su Lunes día 1. ¿Le debemos dar las gracias?

Me siento terriblemente elefantástico. Al fin tengo calor para ir desnudando mis brazos y sentir la fuerza del viento electrizándome el pelo (antes de que el calor húmedo de aquí me los pegue a la piel). Aunque Ryanair me cambie itinerarios, ya tengo clara mi presencia en la Fiesta Elefant del 20 de Marzo y en el concierto de Lacrosse del día 27. ¡Con lo que odio esa ciudad y ahora voy a ir a disfrutarla 2 veces seguidas!

La música es todo lo que hace falta, realmente no hay palabra que pueda meterte mano más adentro que la que está rimada en el momento preciso sobre una melodía inolvidable.

Qué bien saben de eso Guille Milkyway (o Guatafán!!!), y de su Goya todavía me alegro. Y ya llego el verano. Y ya puedo ir a perseguir esa euforia que le pedía a este 2010.

El amor será una mentira, pero la melomanía es real.

martes, 23 de febrero de 2010

8.05.04 (050) - A teenager in love | Last Dance

The pains of beign pure at heart


4. Tengo el culo pegado al sofá. 4. Tengo las rodillas golpeándome en los dientes. 4. Tengo mis codos hundiéndose en mi estómago. 4. Tengo mis mejillas rojas arrastrándose contra el suelo de tu salón y me arañan como si las lágrimas se hubiesen evaporado y su sal me estuviese abrasando.

Estoy hecho un cuatro escondido tras tu sofá, mirándote a los pies. Tu me gritas que despierte, que vuelva en mi, que resucite, que no es para tanto, que (insertar tópico) y luego estar bien.

Una mano me cubre la cara. La miro y observo que está llena de vómito. Puedo sentir esta visceral arena en toda su viscosidad. Se me cuela entre los dedos y tiene un hedor ácido insoportable. Es mi purga. O mi post-purga. Es un post-puré de amor. Ahora estoy listo para levantarme y no decirte todas las cosas que, tragándomelas, me han indigestado y reventado las sienes entre ardores y sudor.

Con la mirada borrosa, voy irguiéndome sin dejar de mirarte a las zapatillas y extiendo mi mano enmierdecida señalándote a los pies. Soy tan cobarde como listo, así que voy a hablarte sin que oigas una sola palabra:
Creo que puedo vislumbrar la forma de tu rostro en un cacho de zanahoria. Entre los restos de verdura y un plátano, tu anaranjada cara sonríe. Tan hermosa y llena de vitaminas. Y yo le digo que te quiero, mi querida hortaliza gástrica. ¿Existe la hortofilia?
Puedo acariciarte con mi otra mano, sentir los restos de mi esófago sobre ti y pensar que son gotas de semen que desenfrenadamente no sé a donde han ido a parar. Has estado tan dentro de mi como yo de ti. Podríamos tener postre. Y quisiera tenerlo, pero pensar en un pastel de calabaza me causa arcadas. Me tambaleo y te llevo a mi boca, no para besarte, si no para taparme las convulsiones. Perderé tu amor tirando la sensación de haberte amado desde mi boca hasta el retrete.


The Raveonettes

lunes, 22 de febrero de 2010

8.05.03 (049) - Are you still in Vallda?

JJ

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Las nubes me atascan. Mi única salvación son los conciertos en la noche, la oscuridad en el cine o perderme yo solo en mi habitación viendo como el techo se me apaga.

Cuando todo esto pase, sé con qué me voy a encontrar. Habrá un muro enorme que se erguirá pomposo y arrogante con sus ladrillos rojos brillando tan fuerte que la cámara de revelado me escaneará la ansiedad una y mil veces hasta que crea que no puedo salir de mi propia espiral autocompasiva. Llegado el momento me taparé los ojos con el antebrazo y saltaré a través de él, en uno de mis Triples Saltos Mortales.

Guille Milkyway estaría orgulloso. Yo estaré orgulloso. Cuando llegue el verano, y vea que mi habitación fotofóbica era el único rincón seguro en un mundo que es un precipicio... me dejaré caer. Estaré tranquilo. Ya he caído muchas veces. Lloraré y lloraré hasta que en el último momento logre volar. Cada vez lo hago mejor y ahora tengo unos amigos en los que aterrizar. Lo siento por todas las veces que les he atropellado. Es que no acabo de acostumbrarme a no estar tan solo.

Cuando caiga, prometo escribirte todas las bonitas historias que te debo. Sé que sentirás pena, y me dirás que no le diga cosas tan bonitas a una chica como tú que no sabe quererme. ¿Pero es que no te llenan nada el corazón? La historia del hombre con la pértiga más grande del mundo y la colchoneta más desproporcionalmente pequeña; el cuento del pájaro manco; la fábula del canguro con obsesidad mórbida; la epopeya del navegante ciego o los relatos del astronauta atrapado en un agujero negro.

¿Sabes? Empiezo a entender por qué mis metáforas no me han hecho merecedor ni de un solo beso tuyo.

Pero te aterrará mucho más saber que no me veo capaz de dejar de intentarlo.

jueves, 18 de febrero de 2010

8.05.02 (048) - Excuses, excuses

Lacrosse
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Tú y tus dichosos hombres carnívoros. Tú y tus indies barbudos o tus indies envasados a la cazadora de cuero. Tú y tus entrópicos indomables. Tú y tus fríos superdotados. Tú y tus anarquistas incandescentes. Tú y tus fieles mexicanos. Tú y tus poppies estelares. Tú y tus respetados inquebrantables. Tú y tus cientos de errores.

Tu orgullo y ellos, mi envidia.

Te enfundas un escote, te bajas las nubes, te bebes cualquier miedo y te olvidas de cualquier sueño. Y yo no puedo competir contra nada de eso. Absolutamente nada de eso.

Y ni siquiera quedan migajas de ti para cuando han acabado el festín. A veces he estado tan hundido que he pensado en volverme un gorrión parásito que aunque se coma esas migas te volverá a llevar a casa.

Quisiera tanto que me pidieses llevarte a casa... Ya no me acuerdo ni de si soy capaz.

Luego apareces de nuevo. Y yo me lo creo. Demasiado pronto: No tienes ni idea de lo que es esta ansiedad. Llegas y con una sonrisa destruyes toda la montaña de paciencia que tanto tiempo he tardado en apilar. Tú eres injusta, eres cruel y eres preciosa. Me ansias, me obsesionas, y luego me lo reprochas, y no sé como evitarlo.

No sé por qué tienen tan poco atractivo los ojos de un ingenuo enamorado.

martes, 16 de febrero de 2010

8.05.01 (047) - The psychiatrist is in

God help the girl
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Alejandro Martínez Moya, Marina Gómez Carruthers, Paco y Antonio tocaban "Teléfono de la esperanza" en el reducido espacio que había entre mi armario empotrado, el radiador bajo la ventana y los pies de mi cama. Trataban de animarme, estoy seguro, siempre he dicho que esa canción es de las mejores para no ser un imbécil; pero en ese momento poco podían hacer, y acabé lanzándoles un fresbee desde mis lágrimas sin apenas destaparme del reboltijo de sábanas que me tapaba. Creo que le dí a Alejandro en la frente y que el batería se cayó del susto y el bombo se jodió. No estaba de ánimos.

-Esto demuestra que los momentos peligrosos no llevan ese adjetivo en vano. Eso lo sabe todo el mundo, y yo; yo dejé que el pánico hiperbolizase todo incluso más allá de la realidad. Yo, que siempre he sido iluso y soñador, pero experto en temas de respeto. La contención y la paciencia no son lo mío, pero tengo una experiencia. ¿Lo ve? Lo dice bien claro mi expediente curricular. Corazón malherido y cerebro muy activo.
-Creo que su problema es simplemente que está hablando. Bueno, su problema la última vez es que no habló. En realidad el problema es que la última vez nunca es la última.
-Va a convertir en banal el hecho de que me guste esta canción.
-Vergüenza debería darle anteponer God Help The Girl a Belle & Sebastian.

Y así, el pobre hombre me ayudó a posar los pies en el suelo, a pensar en sueños de amor, a no olvidarme de cantar La Casa Azul y a seguir centrado en mi admiración con Lacrosse. De mi pasión con estos últimos y el concierto por el que voy a ir a Madrid salió un chiste que, por desgracia, volvió a joder la noche:

-T.O.C., T.O.C., ¿Quién es?
-No hace ni puta gracia

lunes, 15 de febrero de 2010

8.04.13 (046) - Crucifixión, la solución

Klaus&Kinski

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Qué semana más bonita, no hay duda. Después de haber tentado a los límites de la lógica y haberme provocado un vómito psicológico ¿Qué más se puede pedir?

Todavía recuerdo, ahora con irónica alegría, cómo me arañaba contra las sábanas y hundía la cabeza en la almohada. Y cómo, tras haberme metido un par de dedos en el cerebro para ver si las putas sinápsis volvían a funcionar como es debido, al final por suerte todo pasó en apenas unos días; un poco ayudadas también por mi gente y por el gran Goya ganado por Guille Milkyway (¡es increíble que algo así pueda alegrarme tanto!)

Ataques de ansiedad a parte, espero poder retomar pronto la "creación" que supuestamente había en este blog. Supongo que tengo que mirar a ambos lados antes de cruzar. Pero si puedo atisbar un futuro ahora, espero poder retenerlo conmigo y que esta lógica autosuficiente no me abandone.

Siento llenar con esta mierda el blog, pero a veces no está de más recordarse a uno mismo ciertas cosas varias veces. Ahora tengo calma y lo veo todo claro (hasta lo oscuro se ve claramente oscuro), y también está claro que la volveré a cagar. Pero prometo ser cada vez un poco menos estúpido :)

lunes, 8 de febrero de 2010

8.04.12 (045) - Santos que yo te pinte

Los Planetas

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Esto empieza en uno de esos instantes de que el caos lo domina todo. No hace falta que estén saltando cristales, que un borracho te empuje hasta desequilibrarme o que la cerveza y los vasos de plástico vuelen sobre tu cabeza a cámara lenta, a punto de empaparme. Simplemente es el caos creado por mil personas bailando en la entropía creada por una canción que no hay forma de detener. A golpe de unas guitarras, creando el único orden que de verdad existe, desde el escenario se lanzan ráfagas de caos con una gran virulencia decibélica.

En este momento, como hecho para ser percibido a cámara lenta, mi cabeza está girada contra el escenario y lo que estoy mirando está encerrado en una esquina. Debería haber sido la más negra de todas pero en ese mismo instante, como para enfatizar el descontrol, un foco rebelde ilumina en rojo a los proyectiles que me van a lanzar.

Ella tiene abierta la boca tanto que yo creo que le entraría todo un puño. Fist-kissing. Sí, le viene bien la palabra: es duro.

Esos altavoces de casi un metro de altura sirven para que los golpes de la batería y el bajo sean cada vez más violentos. Me gusta haber logrado sacar, de entre todo este caos, un par de acciones que estén sincronizadas entre si. Lo primero que emerge cuando hay una alta concentración de entropía son brutales colisiones que pretenden reducir la energía del sistema para alcanzar un punto de equilibrio. Eso es el cosmos. Y la supernova se va a producir donde estoy yo.

Lo primero es mi mandíbula dejándose caer por su propio peso. Lo segundo son mis ojeras acentuándose. Lo tercero es mi rostro congelándose. Scott.

No sé por qué el impacto me convulsiona tanto. Yo nunca llegué a pensar en serio que merecería y fuese capaz de besar tus labios. Creo que por eso celos, sino la incapacidad para aceptar que estoy presenciando una demostración innegable de que tu carne se puede tocar.

sábado, 6 de febrero de 2010

8.04.11 (044) - Autovía de Albacete

Klaus&Kinski

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Un taxi sale mucho más rentable entre 2. Y si el divisor se incrementa, ya no te cuento. Así que lo que queda es ir andando 25 minutos hasta la parada el bus, esperarlo tal vez media hora, 20 minutos de trayecto y luego otros 15 minutos andando hasta casa. Esto es Valencia.

Mi dulce camionero... ¿Cuándo me vas a llevar? ... Contigo en tu carroza, de fiero y negro metal.

Eso es la fama. He sentido el nervio de una groupie al ver en realidad como son sus caras, sus gestos y sus humos.

Se puede cotillear y escuchar el clamor general. Sentirse casi parte de la masa que tan fuera de lugar me hacía sentir antes. Dicen que Nacho ya no está gordo y ya puede volver a ser un moderno. Es cierto que no lo está pero es falso que lo dijeran ellos. Me lo dije yo.

Aún no me acostumbro. J se había convertido en una leyenda, y ahí está el señor de las superpatillas, cantando Devuélveme la pasta. Y como hiciera con Abraham Boba durante en el de Nacho Vegas, me acabo fijando demasiado en Eric, el batería y en cómo golpea la batería. ¡Que viva Segundo premio! Y es que va a ser verdad: Los Planetas son un mito.

Cada día que pasemos no lo voy a olvidar. Ya no rueda si no vuela nuestro camión.

Y al final me siento como si me hubieras puesto los cuernos. Menudo melómano de mierda, ¿no? Se supone que un Arte no puede traicionar. O tal vez sea su forma de expresarse y dejarme con la mejilla pegada al suelo y las babas saltando de mi cuerpo a la acera.

El autobús sigue su recorrido y no me canso de mirar por la ventana las luces de la calle y los coches al pasar. Pulso endemoniadamente el botón para cambiar canción. No es que no os quiera... pero no es lo mismo. Me siento sucio por hacerle eso a mis amigos.

Llegan Klaus&Kinski. Yo me bajo aquí. Aprieto muy fuerte mi iPod, hasta que el frío metal de su culo me electrice las almohadillas de la mano. Hasta que pueda verme los tendones de la mano jugando con mis metacarpos; riéndose todos de la tensión que he ordenado ejercer a mis músculos. En un delirio creo que llego a pensar que muchos ni se sujetarían su propia polla tan fuerte llegando el momento.

Y a tu lado yo me querría estrellar. Pon la cinta otra vez. Impacto de feli-cidad.



Con esta ya son 11 de las 14 canciones de "Tu hoguera está ardiendo" a las que otorgo 5 estrellas. Y eso es una burrada. Es, sin duda, mi álbum favorito de todos los tiempos.

jueves, 4 de febrero de 2010

8.04.10 (043) - IRM

Charlotte Gainsbourg

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¿No dices que estás tan predispuesto a perderlo todo? ¿Entonces?


En un extremo de la mesa tenemos un encendedor perfectamente encuadrado dentro de un cuadro dibujado sobre el mantel. A su lado reposa un cenicero usado. El humo de un cigarro ya extinto se va disipando sobre él. Llevo un rato mirándolo, pero no se va a mover. Así no puedo ni hundir la ceniza en mi nariz ni tirarlo contra el suelo para crear un gran estruendo, ¡qué asco! Así que no hay forma de romperme la consciencia, y habrá que afrontar la situación.

A un lado de la mesa tenemos a Z mayúscula y a lo otro a la z minúscula. Cuánto pienso en la Z, ¿verdad? Mentira. A z puedo agarrarla la mano y acariciarla aprovechando que mi mano es muchísimo más grande. A ver qué soy capaz de hacerla sentir sólo con ese gesto. Y entonces Z desaparecerá. Demasiado fácil.

Tras el cenicero hay otras 3 personas. Ahora mismo son 3. Y el mantel apenas cambia. Vamos a aclarar esto: debería cambiar. Se supone que debería y que habría zonas en blanco y negro, otras muy coloridas y otras con tonos ocres. Pues muy bien, estas últimas son las que predominan. ¿Eso quiere decir algo? ¿Que estoy contento? Lo estaría igual bañado en colores casi fosforitos. No, el problema no es el color. El color de mi vida, como el de este blog, está regulado como más me gusta; de forma óptima.

Pero vaya, ya vino un hijo de puta a preguntar ¿Óptima de qué?

¿Sabes?, no tengo miedo. Sólo tengo... admiración. No veo absolutamente nada que pueda perder. Sólo veo que hay tanto, tanto, ¡tanto por ganar! Y he de afrontar si puedo hacer ganar algo al mundo también. O al menos inventármelo.

Creo que es una nueva forma de definir el "estar contento".

lunes, 1 de febrero de 2010

8.04.09 (042) - This new year will be for you and me

Lacrosse

Mejor en Spotify (el video es un directo)

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-Dilo ya....
El arrebato tuvo que ser enorme y la fuerza de voluntad inconmensurables si aquella frase pudo rasgar el telón con el que ocultaba todo lo que realmente importa en las penumbras de su timidez.

Así que por una vez mis ilusiones eran verdad y ella realmente esperaba que se lo dijera. Realmente lo quería. Y no voy a negar que sentía a esa palabra presionándome el cuello intentando que me costase tragar y empezase a sudar. A quién te lanza un ruego con la voluntad del verbo querer se le responde con un "Te quiero".

El énfasis estaba claro: Susana quería que Robin Hood la robará de los ricos y la entregase a los pobres. Y en temas de amor no soy tan socialista: quería la riqueza para otros y la idiotez toda para mi. Así que sonreí y mirándola a los ojos le acaricié el antebrazo y me acerqué a ella con la obvia intención de rozar sus mejillas con las mías. Nada más. Y ella, aunque había demasiadas películas, no intentó siquiera que la alunizara en los labios. Así pues, la obviedad no sucedió.

No tengo miedo. Nunca he tenido miedo de Su. Por eso se me hace tan fácil tenerla delante en un momento tan trascendente y evitar que se me escapen las palabras que nunca debo decir, aunque esta vez deba.
Pero es que no. A mi me gusta tenerla donde está, a 20 centímetros de mi. Sé que si la acerco más se romperá el límite inferior del punto focal de mis ojos y empezaré a verla borrosa. Y yo no quiero difuminarla, quiero que se mantenga espléndida, nítida. Magnífica. Femenina. Viva. Libre. Y no me necesita para estar hermosa. Así que simplemente me conformo con admirarla desde aquí. No me cansaré nunca de mirarla y pensar que puedo decirla todo lo que realmente importa desde las penumbras de mi idiotez.

Pasamos un rato largo mirándonos a los ojos. Ella esperaba una respuesta, y creo que estaba intentando no llorar mientras esta no llegaba. Yo no iba a dar ninguna respuesta. Estoy acostumbrado a esta distancia.