sábado, 27 de septiembre de 2008

6.79 - Trilogía de la Tortura. 3ª parte: Negro denso y brillante


Confío en que llegue el instante. El mundo, el universo, la realidad entera será capturada por un suceso inevitable. El Sueño eclipsará el mundo. Lo capturará dentro de si mismo y lo amará mientras haya vida que vivir.



Pondré un cartel más, pero esta vez estarás tú cerca y en cuanto me aleje, no podrás resistirte y te acercarás a leerlo. Llevarás una chaqueta negra y un bolso quee cruzará tu cuerpo para colgar junto a tu cintura. No es preciso que empujes ninguna carpeta contra el pecho, pero sabes que en ese preciso instante me encantaría.
Tu expresión siempre es bondad y por ello tu forma de pararte ante el cartel ya será un milagro único: la excepción ante la desdicha universal. Y yo estaré cerca, porque te habré sentido llegar, y disfrutaré de el Espectáculo supremo. La sencillez de Estar. La simplicidad de Ser. El empirismo del Soñar.

Tu pelo largo y oscuro se camuflará con tu chaqueta, y tendré que arriesgarme a exponerme en tu campo de visión para apreciar bien tu rostro. Esa tez clara pero no pálida, esos labios delicados pero apetitosos, esa nariz sencilla pero trascendental, esas cejas sinuosas, las mejillas coloristas, la comisura de los labios palpitante, la barbilla titileante, las orejas camufladas, los dientes esponjosos, los gajos de tus labios, el bosque de tus pestañas, la playa de tu labio superior y las cordilleras hacia tu nariz, el agujero del tapón de tus lagrimales, la pista de aterrizaje en tus sienes, las nubes de la invisibilidad del vello facial, la inteligencia de tu frente, los lunares lunáticos, tu piel superando a la aurora boreal...

No sé de donde sacaré la fuerza para no hundir tu mano en el pelo. Su tentación es irrefrenable, la distancia entre mi mano y tus cabellos es un trampolín y yo solo quiero saltar a la piscina y salpicar, como el viento cuando baila en tu pelo, tu columna vertebral. Que sea un escalofrío lo que aparezca por tu cuerpo y tu espalda, un electroshock placentero que recargue todos tus circuitos. Y que no haya miedo. Por que ya sabes que no hay razón para tener miedo, jamás. Es fundamental la bondad.

Escudriñaré tus gafas hasta llegar al cristal. Y con una fuerza sobrehumana, atravesaré su transparecia para encontrarme con tu corazón. Tu mirada no late, pero brilla. El negro y el blanco que la decoran son la mayor obra de arte minimalista de toda la existencia. Su sencillez, de nuevo, es solo el anuncio de su incomprensible e inabarcable complejidad.

Allá donde tus ojos deciden pararse es el tiempo el que se detiene. Aquello a lo que miras, florece y eclosiona hasta estando muerto; y cuando parpadeas la embolia y la asfixia que sufre todo mi organismo solo cesa cuando tu ojo se vuelve a abrir. Es como si me hubiese atragantado con tanta belleza y me estuviese ahogando el mismísimo concepto de voluptuosidad sin saber si luchar o dejarme asesinar.

Tengo la posición ganada mientras tu mirada no sepa que la he interceptado. No soy una pistola en tu sien, soy la yema de un dedo apartándote los pelos que se teenredan en las patillas de tus gafas y también soy la quietud, obnubilado por tu sola existencia... contigo empiezo a ser... quiero ser un personaje de tus fantasías, deslumbrado por ti... caballero sin espada, corsario hidrofóbico, un fan con una camisa de fuerza, perseguidor desorientado, acosador con permiso, jinete sin caballo, forajido sin maldad, altruista que recibe demasiado de ti, malabarista ciego, corredor sin espacio para frenar, pianista que resbala sobre tus teclas, el brazo manco con el que protejo mis ojos del vendaval de tu belleza, un saltador cojo que trata huir del derrumbe de la lógica de todo universo, el girasol que ama a la luna, la gota de miel que se hunde en la mermelada, el café del insomnio, el bit incongruente de un fichero de 4 gigabytes (la oveja negra que es en realidad el patito feo de la humanidad), el que disparó al cielo y esperó que la bala derrotase a la gravedad, el que quiso dibujar los paises con una regla, el que construyó un edificio sobre una pelota, el que estrujó un huevo y se rompió la mano, el que voló con los pies en el suelo y cambio la órbita del planeta, el daltónico que no podía ver el azúl y soñó con una cabra azul violinista, el artista cuerdo, el loco cobarde, el arriesgado indeciso, el impaciente en la cola de espera del Carpe Diem, el que encendió una bombilla que daba oscuridad para ver todas tus caras, el enamorado que te siente (viva, real, existiendo) por primera vez.

Sé que no tardarás en desafiar mi mirada.
Te dará vergüenza y sé que la retirarás en seguida en cuanto decidas cortarme la respiración, pero yo solo puedo esperar con una sonrisa que decidas intentar matarme para darme la vida.

Cuando admire el eclipse total que tu pupila ejecutará sobre el mundo, entonces, caeré dentro de tu cuerpo y se extinguirá para siempre. No quedarán filofobia ni buenas cosas mal dispuestas. No habrá huracanes ni oscuridad. No existirán infiernos ni psiquiátricos. Se acabará la tortura.

La placenta del alma es la masa de sinceridad, dulzura y bondad que tu preciosa existencia representa con esos ojos negros de mirada densa y brillante...

(La Buena vida - No te he visto nunca)

viernes, 26 de septiembre de 2008

6.78 - Trilogía de la Tortura. 2ª parte: Gris plateado

Sigur Rós - Straumnes

Una nueva confesión de una mirada anónima (la mia).
Bueno, más bien es una colisión envuelta en el anonimato.
Un atentado de tu indiferencia a mis sueños.
¡Vaya! Y yo que pensaba que tenía la situación controlada...




Absorto en mi mundo camino por la calle buscando tus ojos. Necesito empezar por ellos y ver si puedo recibir la dulzura que han de trasmitir, pero en realidad lo primero que me captura acaba siendo el cabello. Es más fácil distinguirlo desde lejos por su tono y volumen. Acabo fácilmente prendido de su voluptuosidad y es entonces cuando, con mi objetivo fijado, puedo pasar a deleitarme y judgar hasta que punto merece soñar y arrepentirse luego de no haberte dirigido la palabra.

[(... Post eliminado por el autor en cuanto comprendió lo gilipollas que había sido ...)]

Parpadeo, y mientras mi cerebro canta y baila, vuelvo a emepzar mi búsqueda de un ángel que hoy vista con una chaqueta gris plateada.

jueves, 25 de septiembre de 2008

6.77 - Trilogía de la Tortura. 1ª parte: Beige


Me gustaba que lo impregnases todo de beige.
En general me encantan los naranjas y los marrones. Tan otoñal... Una chaqueta marrón, una camiseta naranja y unos pantalones beige (aunque unos vaqueros azules o negros, siempre son bonitos)... Le podemos poner variedad, pero hoy, evitando el blanco y negro, todos mis recuerdos son beige.



No es justo que un color evoque tanto tu piel. No es la miel de tus besos ni el chocolate del iris de tus ojos.
Ya desde tus piernas ese color se puede fundir con tus rodillas y muslos. Distinguir qué es pantalón y qué es piel puede ser dificil para unas manos nerviosas y unos ojos al borde del colapso ante un universo tan grande que explorar en un puñado de centímetros cuadrados.
Todo es deleite, magnífica voluptuosidad, solo pensando en acariciar tus piernas con las mias.

El beige siempre fue un color que fluyó demasiado deprisa...
No puedo evitar tener la sensación de haber deglutido una dulzura preciosa-sabrosa que merecía haber sido catada con toda la lentitud del mundo, pero las prisas de un presente tan efímero obligaban a engullir más sin haber tenido tiempo de haber digerido que estabas ahí, ante mi (de verdad, real: carne y 3D), y lo único que realmente era el beige, La Belleza, eras tú. Entera, .

Las tartas suelen llevar galleta o mazapan, que junto a la nata y el chocolate se tienden a tornar una dulce y empalagosa masa beige. Y los pasteles se comen despacio, como tu piel.

martes, 23 de septiembre de 2008

6.76 - Virginidad y castidad

En boca de Blanche, Nothomb pone palabras ensenciales sobre la inocencia, la inexperiencia, la desnudez y la belleza: "Con dieceis años no tenía nada, ni bienes materiales ni amiga, ni amor. No tenía ni idea de nada, no estaba segura de tener alma. Mi úico patrimonio era mi cuerpo. (...) Lo único que tenía, el pobre secreto de mi cuerpo, lo acababa de perder. Era, literalmente, un sacrificio."
Tampoco es para tanto el fragmento: le falta uno de sus preciosos monologos sobre la belleza, pero esta bomba es el detonante, por la inocencia evocada, de cientos de pensamientos a tratar.
No quiero hablar sobre la desnudez, solo quiero regocigarme en la inocencia y la inexperiencia. Su mezcla es suavidad, de movimientos y espiritu. El núcleo de la timidez.

La virginidad de unas manos blancas, perdidas en un mundo que no sabe agarrarlas, es solo comparable a hallarse perdido en una selva tropical sin una brújula y sin poder ver siquiera por donde sale el sol. Cada movimiento es pura libertad, pura decisión nuestra, pura determinación, y auténtico miedo y aprecio por cada momento. Nos sobresaltaríamos ante cualquier variación en el entorno. Nos estremeceriamos cuando nuestras manos se encontrasen con otra piel.

La castidad forzosa no hace que nuestras manos se sequen, si no que acaben temblando más cuando sueñan que al fin aterrizan en donde quieran estar. Da igual que el terreno tenga forma de espalda, pecho, brazos, o sea tan mullido como una mata de pelo. La ansiedad que La Belleza nos crea nos llenará ya solo conn el saber que algo está llegando.

A veces no soporto usar tanto mis manos, tocar tantos objetos distintos, sin haber tocado tu piel primero. Debería protegerlas siempre con guantes, para volver a temblar tratando de aproximarme a tu piel la próxima vez que me encuentre ella o con tus manos.

Buscarte rápido, y que el contacto sea lento.

Compartir hasta el simple gesto de abrir la mano...

Sólo con La Belleza tiene sentido ir tan despacio...

PD: Leyendo "Antichrista" de Amélie Nothomb

lunes, 22 de septiembre de 2008

6.75 - Destrucción

Una vez que ya he declarado mis intenciones de vencerte
debería aprender a querer destruirte,
a ti que te burlaste de mi,
a ti no, porque te apiadaste,
sin fuerzas por culpa de esta contradicción,
solo quisiera que me devolvieses lo que me arrancaste,
y que dejases de robarme más momentos,
debería vivir mis sueños y ahora pierdo el tiempo protegiéndolos.

Sé que no es justo, ni es culpa tuya,
pero solo quiero que me dejes un instante,
que me dejes un respiro para no pensar,
para destruirte.

Hasta se ha puesto de mi lado,
el verano se ha muerto,
y el otoño me alivia cuando el color naranja
(del que te bañabas) me acompaña.

Y así visto más que librarme de ti
parece que esté retozando en tu esencia,
pero es que esta reminiscencia de ti,
antes de ser tuya era mía,

y lo que quiero es reconquistarla,
adueñarme de ella y decorar con ella mis sueños
para ser libre,
para destruirte.

Y no te darás cuenta de tu desintegración,
mientras yo evito una nueva combustión,
porque mientras el tiempo se va acabando
yo puedo volar más alto.

Y seguirte buscando.
Y seguirte soñando.

lunes, 15 de septiembre de 2008

6.70 - Vencerte

De haber sabido que tu saco de abrazos tenía fondo,
de haber imaginado que tus palabras enmudecerían,
habría leido todas las lineas del contrato
nos habría regalado un mejor final.

No me arrepiento de haberte regalado tantos besos,
te quería y los volvería a repetir,
pero me hubiese gustado no estar tan ciego,
y haberme visto en tus labios morir.

Me dejaste tirado en el suelo,
y nadie vino a por mi,
sin saber como, logré levantarme,
y fuí tan tonto que te perseguí.

Meses despues, totalmente desorientado,
quisiera odiarte por no venir,
y aunque busque un modo de solucionarlo,
todas las cabezas me recuerdan a ti.

Mi garganta se secó cuando silencié tus poemas,
mis manos se han vuelto torpes por el olvido,
mis pies ya solo saben dar traspies
y mi mirada perdida, ahora está perdida de verdad.

lunes, 1 de septiembre de 2008

6.59 - Toallas. Amarillo.

Cuando me miro al espejo demasiado cerca puedo ver indivualmente cada uno de los pelos de mi barba y mis cejas. Me da miedo observar los huecos que algunos pelos dejan, lugares por los que sin duda brotará el sudor.
Tú, consciente de ello, pasas tus dedos lentamente sobre mis socavones y asfaltas con tu suavidad la orografía de mis imperfecciones. Me siento seco, pero los rios que la ducha dejó por mi cara aún se sienten como corrientes de magma amarillo. Creo que me estoy quemando y en vez de secarme me veo inmerso en un sofocante proceso de ignición.

Alivio. Pasaste tu toalla amarilla por mi frente y desaparecieron los colores piscodélicos de mi ansiedad. La bombilla deja de desprender esa incandescente radiación lumínica y así las paredes pierden su color de azufre.
No cierro los ojos, despierto, desvío un poco mi mirada, y te encuentro borrosa detrás de mi reflejo, entre las salpicaduras de agua y el vaho en el espejo.

Respiro cuando pegas más tu cuerpo y tu pecho a mi espalda.
Y cuando dejes caer tu toalla, no tardaré ni un segundo en darme la vuelta y besarte.
A 550 nanómetros de tu aliento. Longitud de onda de la luz amarilla.