jueves, 25 de septiembre de 2008

6.77 - Trilogía de la Tortura. 1ª parte: Beige


Me gustaba que lo impregnases todo de beige.
En general me encantan los naranjas y los marrones. Tan otoñal... Una chaqueta marrón, una camiseta naranja y unos pantalones beige (aunque unos vaqueros azules o negros, siempre son bonitos)... Le podemos poner variedad, pero hoy, evitando el blanco y negro, todos mis recuerdos son beige.



No es justo que un color evoque tanto tu piel. No es la miel de tus besos ni el chocolate del iris de tus ojos.
Ya desde tus piernas ese color se puede fundir con tus rodillas y muslos. Distinguir qué es pantalón y qué es piel puede ser dificil para unas manos nerviosas y unos ojos al borde del colapso ante un universo tan grande que explorar en un puñado de centímetros cuadrados.
Todo es deleite, magnífica voluptuosidad, solo pensando en acariciar tus piernas con las mias.

El beige siempre fue un color que fluyó demasiado deprisa...
No puedo evitar tener la sensación de haber deglutido una dulzura preciosa-sabrosa que merecía haber sido catada con toda la lentitud del mundo, pero las prisas de un presente tan efímero obligaban a engullir más sin haber tenido tiempo de haber digerido que estabas ahí, ante mi (de verdad, real: carne y 3D), y lo único que realmente era el beige, La Belleza, eras tú. Entera, .

Las tartas suelen llevar galleta o mazapan, que junto a la nata y el chocolate se tienden a tornar una dulce y empalagosa masa beige. Y los pasteles se comen despacio, como tu piel.

2 comentarios:

Perdida dijo...

No me cabe más que una palabra: precioso.

Perdida dijo...

jajaja vale, ya he visto tu cara: :$


paso a menudo, aunque no comente, por miedo a no saber qué decir o interpretar tus palabras de una manera distinta a como lo haces tú, cuando las escribes. Soy una fiel lectora de un tiempo hacia aquí, asi q no me des las gracias ;)