domingo, 19 de octubre de 2008

6.93 - Gore


Hay muchas formas de cerrar un corazón. Generalmente se obstruye o se sufren enbolias. Pero a veces parece que, tal vez por desamparo y frustración, todo se vuelve más violento.
No basta con separarse y dejarlo todo lleno de sangre por la fuerza de la repulsión. A veces parece que querramos sentir como el corazón revienta dentro del pecho dejando nuestras vísceras esparcidas por todas partes:

El cerebro solo sirve como objeto de culto en un frasco de formol, nos sacamos los riñones (intentando a saber qué) y acabamos usándolos de patines mientras algunos someten a su hígado a un alcoholismo ponzoñoso. También se pueden llenar de alquitrán los pulmones con drogas, o enmohecer los genitales o jugar con ellos con toda clase de sustancias innombrables.
Luego está la arritmia, los bypasses, y los intentos frustrados por someternos a operaciones a corazón abierto que a veces se convierten en biopsias donde acabamos con un punzamiento lumbar que nos acaba dejando inmovilizados. ¡Pasamos de la sinceridad y la esperanza a la parálisis y la frustración!
¡Haberme degollado la cabeza! ¡Haberme sacado los ojos si sabes que a nadie me atrevo a mirar, y menos a ti! ¡Haberme hecho tragarme la lengua si me has robado todas las palabras! Sin manos para sentir, con los pies reventados sin saber hacia dónde correr, sin rodillas para saltar, sin oidos para oir una resurección que tanto ansiamos, ¿que es lo que queda? ¿Por qué tiene que ser todo tan macabro?

Al final, encolerizados, nos sale espuma por la boca y, arrepentidos, acabamos vomitando sangre en el suelo de nuestra habitación.
¿Sabes? Todas esos recuerdos y fotos, ahora parecen los ensayos de esta película snuff.

Qué gore...

1 comentario:

gore del eden dijo...

Es dificil proceder a un cambio sin un poderoso catalizador. Y el gore gratuito es un magnifico catalizador.