lunes, 18 de agosto de 2008

6.47 - Serrín y pintura. Marrón anaranjado.

Y allí estaba yo lijando la estantería. Tras haber sudado hasta la deshidratación poniendo los tornillos que no encajaban y astillando la madera demostrando mi patosidad, finalmente podíamos tumbarnos en el suelo y agitar los brazos sobre el serrín.
Petó peto. Un peto con textura de vaquero se enreda y atrapa todas las virutas de serrín y la nieve sigue rodando por el suelo. Nosotros somos croquetas (marrones y anaranjadas, claro), pero tú tienes un peto precioso que te convierte en el máximo exponente de un cálido hogar naranja y marrón. Ya lo dije, jugaré a limpiarte el serrín del pelo y acabaré dándote un beso abrazándote el peto.
Luego, sacas la pintura y danzamos llenando la habitación de hojas de periódico. Con las Olimpiadas de moda, y en vez de ser delicados cisnes en natación sincronizada o en el ejercicio con pelota o aros, sería mejor unos locos saltinbanquis. Por abarcar muchas modalidades tu serías Yelena Isinbayeva y yo Yago Lamela. (Soy demasiado torpe y con este serrín me pega mejor la arena, imposible ser Gervasio Deferr en suelo). Aunque para dar saltos está la luna, aunque allí el polvo sea gris.
Me imagino también rojo cereza o azul cyan, pero en este sueño nuestras pinceladas serán naranjas, seguro. Agarro el bote de pintura y lo estampo a la pared. Luego salto a frotar mi pecho contra su espesura y pinto con el corazón toda la pared. Tú ries. Debería empujarte contra la pared opuesta y tirarte el otro cubo por la cabeza. Al final metemos las manos en el pringue y con ellas acariciamos y arañamos la pared, sin olvidarnos de las esquinas.
Tu podrás dormir en tu propio cuadro impresionista y yo tener impregnadas las manos con tus sueños nocturnos.

1 comentario:

Postal dijo...

Es precioso este sueño.

Cuando era pequeña adoraba pintar con las manos. Con pintura de dedos. Es una costumbre que vamos perdiendo y ¡no puede ser! Reclamo la pintura de dedos! Un día compraré y saldré a pintar con las manos con enormes cartulinas. ¡Viva la pintura de dedos!