domingo, 25 de julio de 2010

8.06.10 (080) - Minusvalía

Astrud

Letra (enlace)


Estaba yo hablando de economía (entre montañas rocosas servidas de comida para las vacas y hondos valles hechos casa de ríos que al Esla llegan secos en verano (porque los cuerpos de las nieves desaperecieron hace tiempo) bla, bla, bla...) y volvió a pasar. Pensaba en la microeconomía del pueblo de aquel pastor, del valor del producto saliente de aquellas ubres en el mercado, y del futuro de decenas de pueblos destinados a la extinción. Y estaba queriendo que no mueran, vivir un poco de y con ellos, traerte de viaje, caminar por los caminos de esos montes y descaminar entre los bosques luego.

Te lo dije inmediatamente con un mensaje enviado desde una recóndita isla de cobertura. Y mientras lo reescribía por tercera vez, me daba cuenta de que todas aquellas palabras que deconstruía por vergüenza y automoderación no me decían más que un echar de menos aterradoramente sincero. Puedo decirte docenas de veces que te echo en falta, aunque para tu alivio tan solo una irá de satélite en satélite hasta ti. Pero que sepas que es terrible teclear la misma realidad un buen puñado de veces sin que pierda ni el mas mínimo ápice de veracidad.

Ahora siento metapánico. No de que no tengas ganas de que te acribillen las rodillas los mosquitos, de que te acosen ordnas de moscas o de que una hora en coche o en tren sea un trayecto demasiado largo (eso no sería meta-). El terror es sobre la sencillez con la que esta mierda sale fluida. Tengo ideas en un lado del tubo y en el otro sale chorizo ya prensado. Una hogaza. Un tapete para jugar a las cartas. Leche de vaca de la casa de enfrente. Diluir una nostalgia con otra, a ver si ambos recuerdos me saben a Nesquick/ColaCao. Y el pánico lo mojo como tostadas con miel. A tu salud, mis deseos.

1 comentario:

Nova Persei dijo...

Echar de menos es importante.

Y es una mierda, también.