viernes, 4 de noviembre de 2011

9.01.09 - Amor cerebral [Very Truly Yours - Dear]

Very Truly Yours - Dear


A veces pienso todavía en los recovecos de estupidez que me quedan. (De los que tengo localizados, quiero decir). No puedo evitar volver a pensar que lo imposible es factible y que es tan fácil como hacer que sea fácil.

Lo fácil es por ejemplo dejar caer una amistad en mis brazos y sonreirle un abrazo: Se hace la mueca, se rodea su cuerpo con los brazos, se posa la mano derecha en su omóplato derecho y se aprieta en una caricia descendente. Pero la facilidad a partir de ahí no tiene nada de satisfactorio. Se me han desintegrado cuerpos enteros en una de estas maniobras de amor perfectas. Simplemente no es un ataque efectivo. En cambio, las mordeduras en el cuello si que lo son. El problema es que estas no son el camino fácil, ni mucho menos.

La dicotomía de esto es cómo nos traicionan nuestras expectativas. Yo muchas veces he creído que sería feliz volviendo a tener a ß o ¢ en mis brazos, y sin embargo nada me deja más satisfecho que moder a ð. Mi corazón quiere querer pero es mi cerebro el que acaba mandando. Y yo no me esperaba esto. Todos los suspiros y esos gestos de extender el brazo para intentar conseguir algo pero arrepentirse a mitad del gesto tienen un claro origen cardiaco, pero luego lo que me hace bombearme la vida son todas las órdenes que me dicta el cerebro: "Juega, escucha Tiny Fireflies, folla, ama, come cereales de arroz inflado con chocolate del Consum, etcétera". Al final resulta que el órgano más pasional es el viejo cascarrabias de ahí arriba. El otro, la antítesis de la razón, no es más que un adolescente. No, ni eso, ¡es un niño! El corazón es un órgano inocente, iluso y a estas alturas de la vida, ciego, inmaduro, y hasta antidarwinista porque el corazón conduce al suicidio y el cerebro al orgasmo.

Con esto viene a pasar que mi querida ð me viene a decir, con cariño, que soy un rollo. Pero eso es cosa del centro de computación que lo domina todo desde ahí arriba. Las máquinas no tienen sentimientos, o mejor dicho, emociones desbocadas. Pero eso no quiere decir que yo la quiera.

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