lunes, 30 de junio de 2008

6.11 - Luces ardientes. Rojo.



Somos los Habitantes del autobús. Vivimos entre los asientos y cocinamos contra sus ventanas. Nos duchamos con el aire acondicionado y nos ejercitamos con las barras. Saltamos y nos deslizamos entre ellas. Somos los inhabitantes sobre ruedas y vivimos en nuestro autobus rojo refrigerado. Somos el 72, el 81, el 70, el 10, el 1, el 2, el 4, el 62, el 90 y el 89.

Cuando llega la noche estamos presos por nuestras luces y somos mas grandes a la curiosidad exterior. Solo nuestras duchas calientes nos dan el vaho de la intimidad que no es muy recomendable en verano. Y así somos amantes públicos sobre las rodadas de la ciudad. Esquivamos aceras, peatones inconscientes, conductores estúpidos y zanjas y socavones cada vez más profundos.

Nos embriagamos de los intermitentes y los encanta frenar. Nos gusta deslizarlos con el pecho sobre el suelo desde la parte de atras hasta la puerta del conductor. Y ticamos los bonobuses con nuestros besos, le cantamos a la máquina nuestras baladas de amor en locomoción y hacemos la oscuridad en el rojo de los frenos ajenos, de los asientos propios y de los amaneceres nunca vistos, pues el bus siempre estará andando antes de que nos podamos despertar.

Nuestros dedos pegados a las bombillas cuya luz atraviesa los huesos y la piel.

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