miércoles, 1 de diciembre de 2010

8.06.24 (094) - Un año quebrado

Hello Seahorse!

Hello Seahorse! Un Año Quebrado from Oro de Neta on Vimeo.



La mentira como tal no es simplemente la ausencia de veracidad. La mentira es más bien un truco para el juego. Se enciende la consola y se teclea el código, y ¡puf!, se activa una ventaja, una invulnerabilidad que tal vez siga vigente tanto tiempo que cuando se pierdan sus poderes ya no haya consecuencias. Vamos, que es un atajo. Un chollo.

Además, está más que aceptada. Los curriculums y los enchufes, las colas en los supermercados y la cantidad de artículos, los cristales rotos y los niños con pelotas, etc. Ah, y el amor, claro. Todos los chicos la usan y todas las chicas la toleran. Es más, ellas cuentan con ella y hasta te piden por favor que vuelvas a mentir. Al fin y al cabo ¿hay algo más aterrador que declarar tu amor con la veracidad en la boca? He visto muchas veces a muchas llevarse la mano a la frente porque estabas intentando amar y sonreír al mismo tiempo. Y es que será muy bonito ¿pero para qué sirve la verdad? ¡Da una mentira, que suena todo más atrevido, fantástico y divertido! La realidad es para necios. La mentira es para los valientes. (¡Salta por la ventana, mentiroso!)

El colmo de la paradoja es que la mentira puede hacer daño, pero lo que causa este daño es la verdad que está detrás. La mentira eterna es el crimen perfecto. La autocompasión la forma más rápida de realización personal. Tal vez por eso la aceptan tanto. Contando siempre con su presencia sabes en el fondo a qué puedes atenerte: a nada. Pero con la realidad... ¿a dónde vas con la realidad, alma cándida? La realidad es un "pero", la realidad es un "sí pero no", la realidad son un montón de "y si...". La mentira es la locura sin transición a otro estado, la tergiversación del aburrimiento. ¡La mentira esa gran masturbación del egoismo! Adoptémosla ya como forma de rendición y Carpe Diem. Si hablando no nos pondremos de acuerdo ni aunque estemos de acuerdo. Yo estoy por hacerlo. Primero tengo que mentirme hasta creerme capaz de ello.

Amélie ya no tiene 23 años.

1 comentario:

Miri Spuni dijo...

Me encanta Yago! Me encanta tu texto, es una gran verdad. Y no hay ningún ápice de mentira en mi comentario, aunque haya mentiras que son mejores que la realidad.