sábado, 25 de diciembre de 2010

8.06.26 (096) - When I Listen To The Field Mice

My Little Airport

Una habitación. Es rectangular y color blanco aséptico. Solamente una cama con redundantes sábanas blancas a un lado y una mesa y un sofá plástico al otro. Sobre la cama tu cuerpo con la mirada y las fuerzas estampadas contra el techo; sobre la mesa tu cobardía y sentada en el sofá una chica tomando sopa de miso.

Ya tenemos el contexto. La acción, no: Solo unos sorbos distorsionan el inmaculado silencio blanco.

Tu mirada es más ligera que el aire. Quiere mirar a la chica, pero flota, flota y flota hasta pegarse al techo. Es blanco, joder, ya sabes que es blanco; sigue siendo blanco y aunque le pusiesen un foco de luz no sería más blanco de lo que ya es.

La chica sujeta el bol de sopa con una mano y con la otra remueve su contenido y se lleva cucharadas cada vez más secas a la boca. Te está dando tiempo y todo; pero tú estás absorto en no mirarla porque está demasiado cerca de la mesa. Ahí está tu cobardía, sentada en un borde, apuntándote con una pistola. Cuando llegues a pensar que las palabras no hieren ella te descargará el cargador encima. O eso crees. Sales ganando si piensas que no hace falta llegar a la violencia; que ya llegará la apatía a darte los buenos días y entonces podrás mirar a los labios, a las mejillas y al pelo de esa chica sin que te derribe ni un ápice de su belleza.

Tu cabeza reconstruye la escena. Te imaginas incorporándote, girando la cabeza hacia ella y sintiendo como ella te prestaría atención: levantará la mirada de la sopa al tiempo que Cobardía apretará el gatillo. "Si sonrío me volará los sesos", piensas.

El publico se aburre y clama sangre esparcida por la escena, pero tu personaje no sabe hacer nada. La acción sigue sin entrar en escena.

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