sábado, 15 de agosto de 2009

7.04.27 (098) - Quincampoix

Cuando de joven vi Amélie en el cine me encantó, pero nunca sentí una especial empatía con ella o atracción por ella. Cuando Extraterrestra me conoció dijo que no parecía uno al que le encantase la película. Claro que también puso en tela de juicio que La Casa Azul me fuese a gustar. Y ahora mismo si que lo parezco, tan fan de la Casa Azul como ferviente seguidor de Amélie. Tanto como lo era, pero ahora creo que lo parezco. Iluso, irreal y naif. Muy Guatafán. Soy superfan de la glucosa, pero solo de la de alta calidad.

Observo al Señor Nino y a la Señorita Poulain. Aún deseo hacer de Celestina y yo les digo que sigan las flechas azules, que no se dejen engañar porque al otro lado del teléfono les respondan en una tienda erótica (o incluso mejor que sea una tienda erótica que la Subdelegación de Gobierno!) y quién quiere convertir todos los Oú & Quand en gnomos de jardín para todo el mundo.

Y luego empiezo a sentir la apatía, el miedo y la debilidad. Ya sabéis, eso sobre lo que se ha escrito tanto. Observo a Amélie cansada y devorada ya tantas veces por los remolinos de la desdicha universal. Llega un no-Nino. Este acaba partiéndola por la mitad a Amélie. ¿Era así, Señor Chinaski? No me gusta este capítulo de Skins. Bueno sí, es magistral.

Puede ser que tras 3 años en moto dando vueltas por Montmartre todo estuviese agotado y fuese otro quién la desahogase y liberase de una vez. De una puta vez. Y ambos sabrían que podrían ser mucho más felices. Pero al menos están satisfechos porque no son nada infelices. Saben lo que quieren, saben lo que tienen y no se preocupan de lo que ya han tenido. Saben que no hay nada más.

Estaba con el () de Sigur Rós. Ahora voy a ponerme Guatafán. Cálculo Utilitarista. Y ahora a prepararme para ir a Madrid, y de allí a París y de allí a Toronto Torontontero.

1 comentario:

Anónimo dijo...

ahora eres mas Amelie que la propia Amelie

extraterrestra