domingo, 16 de agosto de 2009

7.05.01 (099) - Ryanair y el hipocondriaquismo

Lo sabía. Subiendo al avión de Ryanair podía ver varios cachos de fuselaje pegados con celo y hasta a un señor con unas alas gigantes sentado sobre el aparato. Ay, madre. Luego tuve que quitar los trozos de cristal de mi asiento y esperar mientras ponían uno nuevo de plástico. Estaba nervioso. Ya habían cortado con sierra mi maleta porque me pasaba 500 grados del máximo y también habían triturado mi equipaje de mano para que entrase REALMENTE BIEN en 55x40x20. Y ahora me querían subccionar por la ventana.

Despegamos, botando muchas veces en el suelo y perdiendo una rueda, y cuando atarvesamos las primeras nubes estas hicieron chirriar la carcasa del aparato. Temblaba de pánico. Ya había llegado casi tarde al llegar solo con 2 horas y cuarto de antelación al aeropuerto. No quería morir. Pero tampoco había nadie que me atrayese pa' follá', así que tampoco quería sobrevivir en una sierra remota de la Cordillera Ibérica.

Cuando descendimos, de nuevo, el atravesar de las nubes acabó despegando la pintura del avión y la ventana de plástico de mi lado reventó. Por suerte el pasajero de la ventana se ofreció a taponarla con su cuello. Al final el aparato aterrizo estrellándose y hundiéndose en la pista de aterrizaje con una inclinación de 45 grados. Nos dejamos caer entre los asientos, llegamos a la cabina del piloto, rompimos el cristal y llegamos a tierra. Luego alguien dio bazokazos contra la cola del avión hasta que reventó y salieron nuestras maletas al exterior. Recogí todo lo que me parecía ser mío, unas bragas, unas radiografías y unos pañales, lo envolví en celo y ya estaba, en Barajas, sano y salvo.

Mientras tanto, en el mundo real, la amable chica de Ryanair me perdonó los 500 gramos, la bolsa cutre sirvió para meter dentro el portátil y mi bolso y así no exceder la condición de un solo bulto para el equipaje de mano y el avión salió puntual. No tenía mucho sitio en mi asiento y era de pasillo pero estaba bien, me puse 3 canciones (Calles y Avenidas, Miedo a la muerte estilo imperio y Mengele y el Amor) y nos pusimos a bajar. Estuvimos más tiempo descendiendo que ascendiendo y volando. Estuvimos más tiempo circulando por las pistas de Barajas que descenciendo. Y mi nueva maleta llego perfecta y entera también.

Ahora tenía que esperar 7 horas a que llegase el coordinador de EF para salir hacia París, y mientras me he recorrido la T1, T2 y T3 buscando WIFIs y enchufes. Además me he aprendido dónde hay Nestea, Café, Yogur...
Y mientras analizo si cambiar aquí Euros por Dólares Canadienses en American Express o hacerlo ya en Toronto, escribo en el blog para así sentirme realizado y culto. Caca, culo, pedo, pis. Pero pedantes los 4.



PD: Yo estoy bien y calmado, pero ya sabéis que soy fan del histroicismo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

que malas son las esperas, pero no llego a saber que es lo que me pasa para luego no recordarlas tan dolorosas...

yo ya estoy en dublin, y solo puedo decir que quiero volver a barcelona.


extraterrestra

pd: muchos besos y super abrazos

Mónica Kuo dijo...

todas esas fotos de canadá subelas al flickr amigo mio