domingo, 13 de diciembre de 2009

8.03.02 (024) - Tan simple como el amor

La casa azul

En noches como la de hoy
Quiero parar
Vamos a volar
El sol no brillará nunca más
Cambia tu vida
El secreto de Jeff Lynne
Prefiero bailar
C'est fini
Siempre brilla el sol
Superguay
Por si alguna vez te vas
Aunque parezca lo mejor
Como un fan
Preferimos soñar


¡¡Ya no te recuerdo!! Tengo todo lo bueno de ti pero no me queda nada de tus labios, de tu buen y peor humor, de tus sin sentidos, del desprecio que dedicabas a mis absurdos, de cuando era tan tonto de seguirte a todas partes, de cuando era incapaz de negar que yo no quería ir contigo pero necesitaba estar contigo, de necesitar cualquier cosa de ti y lo peor de todo: de necesitar que me necesitases. No encuentro ya la sensación de añorar el sabor de tus tetas o el olor de tus labios, y todo al revés.

Ya no recuerdo ningún motivo para llorar, ahora sólo tengo la alegría de haber disfrutado tanto. Ya no parece quedar ni un gramo de dolor, esta puta tristeza se ha quedado anoréxica y se ha muerto de inanición. Y me ha costado tanto, ¡me ha costado más que nada en el mundo! Han sido 1-2-3 años, y nadie me ha ayudado, y ahora cuando he encontrado una cura resulta que no la necesitaba para nada y lo que estoy haciendo es todo por mi. Y me encantaría ser capaz de preescribir este mismo antídoto a todas las personas que lo necesitan, pero no puedo, porque este alivio es la vida de todo el mundo, y sólo pueden beberlo solos. No puedo hacer nada por los demás.

No podría dibujar de nuevo la fórmula del punto de fusión entre nuestras manos, el ángulo de rotación que usaba para mirarte de reojo, la sintáxis con la que te escribía todos los emails de amor, ni las combinaciones de teclas de unos paupérrimos emoticonos que nunca expresaron nada de lo que yo sentía por ti. He desaprendido a quererte, y eso que todavía te quiero; porque todo el mundo que entra en un corazón permanece para siempre; aunque lo que seas en la realidad ya no sea nada comparado con lo que eres en mis recuerdos.

Me está encantando quererte sin que me quieras y sin sufrir por ello. Este amor que quedará intacto como una sonrisa que ya no me impide amar a tanta otra gente. Y ahora lo que me gustaría hacer con lo que quedó de ese amor es volver a verte de nuevo, abrazarte, hacer las paces, decirte cuánto te echo de menos y estar cómo en los viejos tiempos. Pero sin estarlo.

Voy a darte las gracias, da igual si es por lo malo o por lo bueno, voy a dártelas siempre.

1 comentario:

Perdida dijo...

"porque todo el mundo que entra en un corazón permanece para siempre"

me quedo con eso, me quedo con que no sufres, con que has aprendido a vivir con o sin ello. Me quedo con que, hoy, eres un poco más feliz y eso, ya de por si, alegra a cualquiera :)

un abrazo!